Faro de la Isla de las Serpientes: vista de 360° sobre Porto Cervo y Costa Esmeralda

El Faro de la Isla de las Serpientes ofrece una perspectiva única sobre la Costa Esmeralda, con vista de 360 grados sobre Porto Cervo, yates y mar abierto. Accesible solo por mar o vadeando con marea baja, es un mirador alejado de las multitudes, perfecto para fotografías y momentos de tranquilidad.

  • Vista de 360 grados sobre Porto Cervo, yates, villas de lujo y costas escarpadas de Gallura
  • Arquitectura en piedra blanca que contrasta con el azul del mar y el verde del matorral mediterráneo
  • Atardeceres espectaculares con colores increíbles, ideales para fotografías
  • Acceso limitado al exterior, no es posible entrar al faro, pero el perímetro ofrece espacio para admirar el paisaje

Copertina itinerario Faro de la Isla de las Serpientes: vista de 360° sobre Porto Cervo y Costa Esmeralda
Faro automático de 1962 en islote rocoso, accesible con excursión en barco o vadeando con marea baja. Vistas sobre Porto Cervo, yates, costas escarpadas y atardeceres fotogénicos. Solo acceso exterior.

Información útil


Introducción

El Faro de la Isla de las Serpientes no es solo un punto de referencia náutico, sino un verdadero guardián silencioso que domina la entrada de Porto Cervo. Se llega tras un breve paseo panorámico, y cuando lo ves asomar entre el matorral mediterráneo, entiendes al instante por qué vale la pena. Su posición en este islote rocoso, separado de la costa por un brazo de mar turquesa, ofrece una vista de 360 grados sobre la Costa Esmeralda que quita el aliento. No es un lugar concurrido; de hecho, a menudo se tiene la sensación de ser los únicos disfrutando de este rincón de Cerdeña. La impresión es la de encontrarse en una terraza natural suspendida entre el cielo y el mar, con el sonido de las olas como banda sonora. Personalmente, me gusta pensarlo como el punto de observación perfecto para comprender la majestuosidad de esta costa, lejos del glamour de los puertos deportivos.

Apuntes históricos

La historia de este faro está estrechamente ligada al desarrollo náutico de la Costa Esmeralda. Fue construido en 1962, en plena época de la ‘Dolce Vita’ sarda, cuando Porto Cervo comenzaba a transformarse de una bahía salvaje en un destino internacional. No tiene las antiguas piedras de los faros del siglo XIX, pero su arquitectura simple y funcional cuenta un capítulo preciso: el de la modernización de las costas sardas para acoger el turismo de élite. Durante años guió a los navegantes hacia el puerto, convirtiéndose en un símbolo para quienes navegaban por estas aguas. Hoy, aunque ya no está activo como antes (está automatizado), sigue siendo un testigo excepcional de cómo ha cambiado este tramo de costa, manteniendo intacta su aura solitaria.

  • 1962: Construcción del faro durante el desarrollo de Porto Cervo.
  • Finales del siglo XX: Automatización de las funciones, fin de la presencia física permanente.
  • Hoy: Destino panorámico para excursionistas y aficionados a la fotografía.

El paseo para llegar a él

Llegar al faro ya es la mitad de la experiencia. Se parte de un sendero no señalizado pero muy transitado que comienza cerca del complejo de Cala di Volpe. La caminata es fácil, apta para todos, y serpentea entre enebros retorcidos por el viento y aromas de siempreviva. No hay carteles turísticos llamativos, y quizás es mejor así: parece que se descubre un sendero secreto. En un momento dado, el camino se asoma al mar y el islote de las Bisce aparece de repente, con el faro que parece un pequeño juguete blanco. Con la marea baja, se vadea el breve tramo de agua que separa la costa del islote – ¡atención a las rocas resbaladizas! Yo recomiendo llevar calzado de senderismo o al menos con una buena suela. El momento en que se pone el pie en el islote, rodeados solo por el mar, es mágico. Se entiende por qué los locales lo llaman cariñosamente ‘lu faru’.

Panoramas que parecen postales (pero vivos)

Una vez en la cima, cerca de la base del faro, el panorama es simplemente hipnótico. La vista se extiende desde Porto Cervo con sus arquitecturas blancas hasta las playas de Liscia di Vacca, con el mar que se desvanece en infinitos tonos de azul. Hacia el norte, se vislumbran las formas irregulares de Capo Ferro. Es el lugar ideal para tomar fotos sin multitudes detrás, especialmente al amanecer o al atardecer, cuando la luz es dorada y el faro proyecta largas sombras. Yo me senté allí durante una hora, simplemente observando los barcos que entraban y salían del puerto, parecían maquetas. A veces vuelan algunas gaviotas, y el viento trae el olor salado. No hay bancos, pero algunas rocas planas sirven de asiento natural. Es uno de esos lugares donde te dan ganas de quedarte más de lo previsto, aunque solo sea para absorber la paz.

Por qué visitarlo

Visitar el Faro de las Bisce vale la pena por al menos tres razones concretas. Primero, ofrece una perspectiva única y poco convencional de la Costa Esmeralda, alejada de las rutas turísticas habituales. Segundo, es una experiencia accesible para todos, sin necesidad de equipamiento especial ni grandes preparativos, perfecta para una pausa revitalizante durante unas vacaciones. Tercero, es un lugar auténticamente fotogénico en cualquier momento del día, ya sea para un selfie con el impresionante fondo o para tomas más artísticas del faro contra el cielo. Además, tiene ese encanto un poco ‘abandonado’ que gusta a quienes buscan rincones no demasiado perfectos. En resumen, es una forma de ver Porto Cervo desde otro ángulo, más salvaje e íntimo.

Cuándo ir

¿El mejor momento? Sin duda al atardecer, cuando el sol se pone tras las colinas del interior y tiñe el faro y el mar de naranja y rosa. La atmósfera se vuelve casi surrealista, y la luz es perfecta para las fotos. En verano, también es una forma de escapar del calor de las horas centrales. En primavera y otoño, en cambio, se puede disfrutar del paseo con temperaturas más suaves y una naturaleza en flor. Evitaría los días de fuerte maestral, porque el viento hace incómoda la caminata y peligroso el vadeo. Yo estuve a finales de septiembre y había una luz maravillosa, con muy poca gente alrededor. En invierno, si el tiempo es bueno, puede ser un destino para un paseo energizante, pero hay que informarse bien sobre las condiciones del mar para el vadeo.

En los alrededores

Después de visitar el faro, si tienes ganas de seguir explorando, te damos dos sugerencias concretas. La primera es acercarte a la Playa del Príncipe, una de las calas más famosas de la zona, accesible con un breve paseo desde Romazzino. El agua es cristalina y la arena fina, ideal para un baño refrescante. La segunda es visitar la iglesia de Stella Maris en Porto Cervo, una pequeña joya de arquitectura moderna diseñada por Michele Busiri Vici, con su característica forma de vela. Ambos lugares completan la experiencia de esta parte de la costa, combinando naturaleza, diseño y relax. Si luego tienes hambre, cerca de Porto Cervo encontrarás varias trattorias donde probar el pescado fresco del día.

💡 Quizás no sabías que…

El nombre ‘Isla de las Culebras’ proviene de la presencia de pequeñas serpientes no venenosas que antiguamente poblaban el islote, hoy casi desaparecidas. Durante la Segunda Guerra Mundial, el faro se apagó temporalmente por motivos de seguridad militar. Una curiosidad: la luz del faro, aún en funcionamiento, emite un destello blanco cada 5 segundos visible hasta 10 millas náuticas, guiando a las embarcaciones nocturnas. Los pescadores locales cuentan que en las noches de luna llena se pueden avistar grupos de delfines nadando en las aguas circundantes.