Si buscas una plaza que sea un concentrado de historia, arte y vida cotidiana, Prato della Valle es el lugar indicado. Con sus 90.000 m², es una de las plazas más grandes de Europa y el corazón palpitante de Padua. Diseñada en 1775 por el abad Domenico Cerato para Andrea Memmo, combina una isla verde (Isla Memmia) con un canal adornado con estatuas de personajes ilustres. Esto es lo que no te puedes perder:
• Isla Memmia: la isla elíptica con 16 jarrones, fuente y 78 estatuas (desde Tito Livio hasta Galileo Galilei).
• Mercado de los sábados: más de 160 puestos de productos locales y artesanía.
• Mercadillo de antigüedades: cada tercer domingo del mes.
• Eventos y fuegos artificiales: conciertos, espectáculos y los clásicos de Año Nuevo y Ferragosto.
Introducción
Te encuentras frente a 90.000 metros cuadrados de pura maravilla: Prato della Valle no es solo una de las plazas más grandes de Europa, sino un verdadero salón al aire libre. En el centro destaca la Isla Memmia, una elipse verde rodeada por un canal y 78 estatuas de personajes ilustres. Cada sábado, más de 160 puestos animan la plaza con el mercado tradicional, mientras que el tercer domingo del mes llega el mercado de antigüedades. Es el lugar perfecto para un paseo, un helado o simplemente para disfrutar del ambiente único de Padua.
Introducción
Te encuentras frente a 90.000 metros cuadrados de pura maravilla: Prato della Valle no es solo una de las plazas más grandes de Europa, sino un verdadero salón al aire libre. En el centro destaca la Isla Memmia, una elipse verde rodeada por un canal y 78 estatuas de personajes ilustres. Cada sábado, más de 160 puestos animan la plaza con el mercado tradicional, mientras que el tercer domingo del mes llega el mercado de antigüedades. Es el lugar perfecto para un paseo, un helado o simplemente para disfrutar del ambiente único de Padua.
Apuntes históricos
Aquí hubo un teatro romano y un circo, luego la zona se convirtió en pantano. En
1077 ya se celebraba mercado, pero el aspecto actual lo debemos al patricio veneciano
Andrea Memmo y al abad
Domenico Cerato, quienes en
1775 diseñaron la desecación y la isla central. En 1797 los soldados napoleónicos destruyeron las estatuas de los Dogos. Desde entonces la plaza ha vivido fortunas alternas: un período de deterioro en los años ochenta, luego la rehabilitación en los años noventa. Hoy es un símbolo de Padua.
- 1077 – Primeras noticias de mercado
- 1767 – Declarada espacio municipal
- 1775 – Proyecto de Cerato para Memmo
- 1797 – Destrucción de estatuas dogales
- 1926 – Fuente en el centro de la isla
- 1990 – Rehabilitación
Apuntes históricos
Aquí hubo un teatro romano y un circo, luego la zona se convirtió en pantano. En
1077 ya se celebraba mercado, pero el aspecto actual lo debemos al patricio veneciano
Andrea Memmo y al abad
Domenico Cerato, quienes en
1775 diseñaron la desecación y la isla central. En 1797 los soldados napoleónicos destruyeron las estatuas de los Dogos. Desde entonces la plaza ha vivido fortunas alternas: un período de deterioro en los años ochenta, luego la rehabilitación en los años noventa. Hoy es un símbolo de Padua.
- 1077 – Primeras noticias de mercado
- 1767 – Declarada espacio municipal
- 1775 – Proyecto de Cerato para Memmo
- 1797 – Destrucción de estatuas dogales
- 1926 – Fuente en el centro de la isla
- 1990 – Rehabilitación
Isla Memmia y sus estatuas
La Isla Memmia es el corazón verde de la plaza: una elipse cortada por dos paseos sombreados por arces rizados, conectada a tierra firme por cuatro puentes. El canal que la rodea se alimenta del Canal Alicorno. Paseando entre las dos filas de estatuas, te encuentras con personajes como Antenor, Tito Livio, Galileo Galilei y Francesco Petrarca. Las estatuas son de piedra de Costozza, numeradas, y también hay 8 obeliscos. Antiguamente eran 88, pero las de los Dogos fueron derribadas. En el puente norte quedan dos pedestales vacíos, recordando ese golpe de la historia.
Isla Memmia y sus estatuas
La Isla Memmia es el corazón verde de la plaza: una elipse cortada por dos paseos sombreados por arces rizados, conectada a tierra firme por cuatro puentes. El canal que la rodea se alimenta del Canal Alicorno. Paseando entre las dos filas de estatuas, te encuentras con personajes como Antenor, Tito Livio, Galileo Galilei y Francesco Petrarca. Las estatuas son de piedra de Costozza, numeradas, y también hay 8 obeliscos. Antiguamente eran 88, pero las de los Dogos fueron derribadas. En el puente norte quedan dos pedestales vacíos, recordando ese golpe de la historia.
El mercado y la vida en la plaza
El sábado por la mañana es el mejor momento: la plaza se llena de más de 160 puestos de fruta, verdura, ropa y artículos diversos. El mercado de frutas y verduras también se celebra entre semana en la parte norte. El tercer domingo de mes llega el mercadillo de antigüedades, un verdadero paraíso para coleccionistas y curiosos. Pero Prato della Valle también es eventos, conciertos y los tradicionales fuegos artificiales de Año Nuevo y de la Asunción. En verano, la gente se tumba en la hierba, patina o charla: es un lugar vivido cada día por los paduanos.
El mercado y la vida en la plaza
El sábado por la mañana es el mejor momento: la plaza se llena de más de 160 puestos de fruta, verdura, ropa y artículos diversos. El mercado de frutas y verduras también se celebra entre semana en la parte norte. El tercer domingo de mes llega el mercadillo de antigüedades, un verdadero paraíso para coleccionistas y curiosos. Pero Prato della Valle también es eventos, conciertos y los tradicionales fuegos artificiales de Año Nuevo y de la Asunción. En verano, la gente se tumba en la hierba, patina o charla: es un lugar vivido cada día por los paduanos.
Por qué visitarlo
1. Impacto visual único: ninguna otra plaza en Italia tiene una isla con estatuas y canal. Es un set fotográfico continuo. 2. Vida auténtica: a diferencia de muchos monumentos, aquí la gente vive la plaza: se corre, se juega, se hace la compra. 3. Cercanía a otros tesoros: a pocos pasos encuentras la Basílica de Santa Justina (una de las iglesias más grandes del mundo) y el Museo del Precine en el Palazzo Angeli, donde Canaletto pintó la vista del Prato.
Por qué visitarlo
1. Impacto visual único: ninguna otra plaza en Italia tiene una isla con estatuas y canal. Es un set fotográfico continuo. 2. Vida auténtica: a diferencia de muchos monumentos, aquí la gente vive la plaza: se corre, se juega, se hace la compra. 3. Cercanía a otros tesoros: a pocos pasos encuentras la Basílica de Santa Justina (una de las iglesias más grandes del mundo) y el Museo del Precine en el Palazzo Angeli, donde Canaletto pintó la vista del Prato.
Cuándo ir
Para mí, el sábado por la mañana temprano es el momento perfecto: el mercado está en pleno bullicio, el aire huele a fruta fresca y la luz baja acaricia las estatuas. Si prefieres la calma, ven al amanecer o al atardecer, cuando el sol tiñe de rosa la piedra de Costozza. En otoño, las hojas de los arces rizados crean una alfombra dorada. En invierno, si llega la niebla, el ambiente se vuelve casi mágico. En cualquier estación, evita las horas centrales de los fines de semana de verano si no te gustan las multitudes.
Cuándo ir
Para mí, el sábado por la mañana temprano es el momento perfecto: el mercado está en pleno bullicio, el aire huele a fruta fresca y la luz baja acaricia las estatuas. Si prefieres la calma, ven al amanecer o al atardecer, cuando el sol tiñe de rosa la piedra de Costozza. En otoño, las hojas de los arces rizados crean una alfombra dorada. En invierno, si llega la niebla, el ambiente se vuelve casi mágico. En cualquier estación, evita las horas centrales de los fines de semana de verano si no te gustan las multitudes.
En los alrededores
A poca distancia se encuentra la Basílica de Santa Justina, obra maestra renacentista con las reliquias de San Lucas Evangelista. La entrada es gratuita y merece una visita por su imponencia. Al otro lado del Prato, en el Palacio Angeli, se halla el Museo del Precinema: un fascinante viaje entre linternas mágicas y máquinas ópticas. Si tienes tiempo, pasea hasta el cercano Jardín Botánico (patrimonio de la UNESCO), pero ese es otro artículo.
En los alrededores
A poca distancia se encuentra la Basílica de Santa Justina, obra maestra renacentista con las reliquias de San Lucas Evangelista. La entrada es gratuita y merece una visita por su imponencia. Al otro lado del Prato, en el Palacio Angeli, se halla el Museo del Precinema: un fascinante viaje entre linternas mágicas y máquinas ópticas. Si tienes tiempo, pasea hasta el cercano Jardín Botánico (patrimonio de la UNESCO), pero ese es otro artículo.