Castillo de Compiano, entre burgo medieval y museo masónico

Encaramado en una colina en el alto Val Taro, el Castillo de Compiano es una fortaleza milenaria que hoy une historia y hospitalidad: entre sus salones de antigüedades, el Museo Internacional Masónico y los caminos de ronda, se respira la Edad Media. Bajo las murallas, el burgo de Compiano forma parte del circuito ‘Los pueblos más bellos de Italia’, con callejuelas, torretas y un panorama sobre los Apeninos. La visita guiada dura aproximadamente una hora e incluye las salas de la marquesa Lina Raimondi Gambarotta y el museo masónico; también se puede dormir en el hotel boutique y comer en el Restaurante Al Panigaccio.


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Copertina itinerario Castillo de Compiano, entre burgo medieval y museo masónico
Una fortaleza milenaria en el alto Val Taro, con museo masónico, caminos de ronda y habitaciones de hotel en el corazón del burgo medieval entre los más bellos de Italia.

Información útil


Castillo de Compiano: una inmersión en la Edad Media

Encaramado en una colina que domina la alta Val Taro, el Castillo de Compiano es uno de esos lugares que te sorprenden a primera vista. Su silueta de cuadrilátero irregular, con tres torres que sobresalen en las esquinas, se recorta sobre el pueblo medieval de Compiano, entre los más bonitos de Italia. Debajo, el pueblo se recoge en forma triangular, estrecho entre murallas y bastiones, con callejuelas que llevan al castillo y a la iglesia. Cruzas el puente de mampostería, pasas bajo el revellín semicircular y te encuentras en un patio que huele a historia. Y luego descubres que no es solo un monumento: dentro hay salones decorados con muebles de época, un museo masónico único en Italia e incluso habitaciones de hotel habilitadas a lo largo de los caminos de ronda. Una fortaleza milenaria que sabe ser hogar, museo y aventura al mismo tiempo.

Apuntes históricos

El castillo nace antes del año mil como torre de control. En 1141 los Malaspina lo ceden al Municipio de Piacenza; un siglo después llega Ubertino Landi, dando inicio a más de 400 años de dominio. Los Landi crean un pequeño Estado: en 1551 Agostino Landi se convierte en príncipe del Sacro Imperio Romano, y en 1595 Maria Landi se casa con Ercole I Grimaldi de Mónaco. Tras pasar a los Farnesio en 1682, el castillo se convierte en prisión del Ducado, utilizada también por María Luisa. En el siglo XX es escuela para niñas, luego casa de la marquesa Raimondi Gambarotta, que en 1966 lo restaura y en 1987 lo deja al Municipio. Estos son los pasos clave:

  • Antes del año mil: torre de control
  • 1141: cesión al Municipio de Piacenza
  • Siglo XIII: Ubertino Landi
  • 1551: título principesco
  • 1595: bodas Grimaldi
  • 1682: Farnesio
  • 1966/1987: marquesa y donación

Un museo masónico y las estancias de la Marquesa

La visita guiada, de cerca de una hora, recorre los salones de la Casa Museo Raimondi Gambarotta: biblioteca, capilla del Colegio, estudio, dormitorio y salones dedicados a Oriente y a la Música. Se admiran encajes y abanicos venecianos, alfombras españolas y francesas, manufacturas Richard, estatuillas de biscuit, candelabros de Limoges y armaduras. Después se entra en el Museo Internacional Masónico, único en Italia: una colección de objetos masónicos anglosajones de los últimos tres siglos, paramentos, símbolos y la reconstrucción de un templo masónico. Los guías cuentan historias curiosas, como el vínculo con el Principado de Mónaco. No hay que perderse la Estancia China, con estatuas de Buda y un gran biombo. Recientemente se ha añadido una exposición temporal dedicada a los Orsanti, figura típica del valle. Un recorrido atípico, lejos de los museos al uso.

Dormir en el castillo, entre ronda y piscina

Si quieres vivir el castillo no solo como visitante, puedes dormir en él. El boutique hotel de cuatro estrellas tiene 14 habitaciones ubicadas a lo largo del camino de ronda o con vistas al patio interior. Cada habitación lleva el nombre de una familia noble relacionada con la historia: Malaspina, Landi, Farnese… Mobiliario clásico, comodidades modernas, y por la noche, cuando los visitantes se van, el silencio es increíble. También hay un parque con piscina al aire libre y un restaurante que ofrece especialidades locales, como los panigacci de la cercana Lunigiana. Establecimiento pet-friendly para perros de tamaño pequeño y mediano, con reserva obligatoria. Una forma de sentirse señores del castillo, sin renunciar a la comodidad.

Por qué visitarlo

Tres buenas razones. Primera: el Museo Internacional Masónico es un ejemplo raro en Italia y la visita guiada es sorprendente. Segunda: el recorrido entre los caminos de ronda y las torres regala panorámicas del Apenino y del Val Taro, a lo largo de la antigua vía que unía Emilia, Toscana y Liguria. Tercera: el castillo es también hotel, así que puedes quedarte a dormir y disfrutar del pueblo por la noche, cuando los grupos se han ido. Y además está el pueblo de Compiano, todo murallas y callejuelas, incluido en el circuito de los Pueblos más Bonitos de Italia. Un paquete completo que une historia, arte, gusto y naturaleza.

Cuándo ir

¿El mejor momento? A primera hora de la mañana, cuando la niebla se levanta sobre el valle y el castillo parece flotar entre las colinas. O al atardecer, cuando la piedra se calienta con luz dorada y el pueblo está casi desierto. En primavera y otoño, los colores de los Apeninos enmarcan el paisaje, y los días frescos son perfectos para pasear con calma. En verano, el castillo abre todos los días, pero las visitas guiadas salen a horas fijas, por lo que conviene reservar. En invierno, si hace buen tiempo, el ambiente es recogido y sugerente, pero algunos servicios pueden verse reducidos. En cualquier caso, si puedes, elige un día entre semana: lo tendrás todo más tranquilo.

En los alrededores

Después de la visita, el territorio circundante ofrece muchas oportunidades. Puedes continuar hacia el Castillo de Bardi, otra fortaleza espectacular del Val Ceno, inmersa en el verde. O dar un paseo por el Parque Fluvial del Taro, del que el castillo forma parte: un entorno natural donde el río dibuja meandros y bosques, perfecto para una parada relajante. Si eres un apasionado de los caminos, la antigua vía que unía Emilia, Toscana y Liguria pasa por estas zonas y conecta pueblos, iglesias y paisajes de los Apeninos. En resumen, el castillo es el punto de partida ideal para descubrir una zona de Emilia-Romaña poco frecuentada.

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💡 Quizás no sabías que…

Curiosidad: en 1595 Maria Landi se casó con Ercole I Grimaldi, y desde entonces el castillo está vinculado al Principado de Mónaco. En el siglo XIX Maria Luigia lo usó como prisión para opositores políticos. Solo en 1966 la marquesa Lina Raimondi Gambarotta lo salvó del deterioro, lo transformó en casa-museo y a su muerte lo donó al Municipio: por eso hoy podemos visitarlo.