Duomo de Como: fachada marmórea con estatuas de los Plinios y cúpula de Juvarra

El Duomo de Como, construido entre los siglos XIV y XVIII, domina la plaza del Duomo con su fachada a rayas blancas y grises de mármol de Musso. En su interior se encuentran obras maestras como la capilla de la Virgen con tapices flamencos y el órgano Antegnati. Su ubicación céntrica lo convierte en el punto de partida ideal para explorar el centro histórico de Como.

  • Fachada gótico-renacentista con estatuas de Plinio el Viejo y Plinio el Joven
  • Cúpula de Filippo Juvarra completada en 1740
  • Telas de Gaudenzio Ferrari y tapices flamencos del siglo XVI
  • Entrada gratuita y ubicación céntrica cerca del lago y las murallas medievales

Copertina itinerario Duomo de Como: fachada marmórea con estatuas de los Plinios y cúpula de Juvarra
Duomo de Como: catedral gótico-renacentista con entrada gratuita en la plaza del Duomo. Admira la fachada de mármol de Musso, las estatuas de los Plinios, la cúpula de Filippo Juvarra y las telas de Gaudenzio Ferrari.

Información útil


Introducción

Nada más llegar a la Piazza del Duomo, el Duomo de Como te impacta directamente en el corazón. No es solo una iglesia, sino una experiencia visual que domina el centro histórico con su fachada a rayas blancas y grises de mármol de Musso. Las estatuas de los Plinios, Plinio el Viejo y Plinio el Joven, te reciben como guardianes de la historia comasca. Al entrar, la mirada se pierde entre las bóvedas góticas y las decoraciones renacentistas: una mezcla única que narra siglos de arte y devoción. Es el símbolo de Como, un punto de referencia que no puedes perderte, ya sea que estés de paso o en busca de profundidad cultural.

Apuntes históricos

La construcción de la Catedral de Como comenzó en 1396 sobre el sitio de una basílica románica anterior, y tomó casi cuatro siglos completarla. Fue diseñada por maestros como Lorenzo degli Spazzi e involucró a artistas como Tommaso Rodari, quien esculpió el rosetón y parte de las estatuas. En 1740 se finalizó la cúpula de Filippo Juvara, añadiendo un toque barroco. Esta larga obra explica la fusión de estilos: el gótico lombardo de las naves se mezcla con el renacentista de las capillas laterales. Es un viaje en el tiempo, donde cada piedra habla de maestros locales e influencias externas.

  • 1396: Inicio de las obras bajo el obispo Bonifacio da Módena
  • Siglo XV: Finalización de la fachada y el rosetón
  • 1740: Culminación de la cúpula con Juvara
  • Siglos posteriores: Añadidos decorativos y restauraciones

Tesoros internos

Dentro del Duomo, prepárate para descubrir obras maestras que pocos esperan. La capilla de la Virgen, con los tapices flamencos del siglo XVI, te transporta a una atmósfera devocional intensa. Luego, busca los frescos de Gaudenzio Ferrari en la sacristía: escenas bíblicas que parecen vivas. No te pierdas el órgano Antegnati, uno de los más antiguos de Italia, aún utilizado para conciertos. Y si alzas la mirada, las vidrieras de colores filtran la luz, creando juegos de sombras en las paredes. Cada rincón esconde una sorpresa, como las lápidas romanas reutilizadas en los cimientos, testigos de una historia estratificada.

Curiosidades arquitectónicas

La fachada de la Catedral no es solo hermosa: es un libro de símbolos. Las estatuas de los Plinios, situadas a los lados del portal, no son casuales: Plinio el Viejo y el Joven eran nativos de Como, y su presencia celebra el vínculo con la romanidad. Observa los rizos de las columnas: algunos tienen motivos vegetales que evocan el lago, otros figuras grotescas típicas del gótico. Incluso la disposición de las naves está estudiada para guiar la mirada hacia el altar mayor, un efecto que amplifica la espiritualidad. Es un ejemplo de cómo la arquitectura puede contar historias sin palabras.

Por qué visitarlo

Visita la Catedral de Como por tres motivos concretos. Primero, es gratuita: la entrada es libre, así que puedes disfrutarla sin gastar un euro. Segundo, su ubicación en la plaza de la Catedral te permite combinar la visita con un paseo por el centro histórico, quizás haciendo compras o parando en un bar. Tercero, los detalles artísticos, como las estatuas de los Plinios y el rosetón, ofrecen oportunidades para fotos memorables. Es una experiencia accesible para todos, que une cultura, practicidad y belleza.

Cuándo ir

El mejor momento para visitar el Duomo es al atardecer, cuando la cálida luz del sol ilumina la fachada de mármol, creando reflejos dorados que realzan las estatuas. En invierno, el ambiente es más íntimo y silencioso, perfecto para saborear cada detalle sin aglomeraciones. Evita las horas punta del verano si prefieres la tranquilidad, pero en cualquier estación, un día sereno ofrece la mejor vista.

En los alrededores

Después del Duomo, explora el Broletto, el antiguo palacio municipal ubicado justo al lado, con sus arcos de piedra y su historia medieval. Luego, da un paseo por las murallas de Como, que ofrecen vistas panorámicas del lago y la ciudad. Ambos están a pocos pasos, ideales para profundizar en el contexto sin alejarse del centro.

💡 Quizás no sabías que…

La leyenda cuenta que durante la construcción del Duomo, los maestros comacini escondieron en los pilares monedas y documentos para proteger el edificio. La estatua de Plinio el Viejo en la fachada sostiene una piña, símbolo de inmortalidad, mientras que Plinio el Joven sostiene un rollo, representando la sabiduría. La capilla de la Virgen, con el cuadro milagroso del siglo XVI, sigue siendo hoy en día destino de devoción.