Museo Nacional del Cine: el templo del cine en Turín

Inmerso en la icónica Mole Antonelliana, el Museo Nacional del Cine de Turín es un fascinante viaje a través de la historia del séptimo arte, desde las linternas mágicas hasta los efectos especiales modernos. Con más de dos millones de piezas – entre cámaras, carteles, vestuarios y películas – ofrece un recorrido interactivo en espiral que encanta a visitantes de todas las edades. Y no olvides subir al ascensor panorámico para disfrutar de una vista impresionante de la ciudad y los Alpes.

Colección única: más de 30.000 películas, 1,5 millones de fotos y 535.000 carteles.
Recorrido interactivo: salas temáticas, proyecciones y la espectacular Aula del Templo.
Exposiciones temporales: incluyendo ‘My Name Is Orson Welles’ hasta octubre de 2026.
Entradas: museo 16€, combinado con ascensor 20€; gratuito para discapacitados y menores de 6 años.


Eventos en los alrededores


Copertina itinerario Museo Nacional del Cine: el templo del cine en Turín
El Museo Nacional del Cine de Turín, ubicado en la Mole Antonelliana, narra la historia del cine con un recorrido interactivo, colecciones únicas y una vista panorámica desde la cúpula.

Información útil


Introducción

Hay un lugar en Turín donde el cine no solo se ve en las pantallas, sino que se respira entre sus paredes. El Museo Nacional del Cine, dentro de la Mole Antonelliana, es un viaje vertical en el séptimo arte. Subiendo en espiral entre linternas mágicas, vestuario de escena y proyecciones inmersivas, te sientes dentro de una película. Y luego, cuando el ascensor de vidrio te lleva hasta los 85 metros, la vista sobre la ciudad y los Alpes te deja sin aliento. Un templo laico, hecho de imágenes y recuerdos.

Introducción

Hay un lugar en Turín donde el cine no solo se ve en las pantallas, sino que se respira entre sus paredes. El Museo Nacional del Cine, dentro de la Mole Antonelliana, es un viaje vertical en el séptimo arte. Subiendo en espiral entre linternas mágicas, vestuario de escena y proyecciones inmersivas, te sientes dentro de una película. Y luego, cuando el ascensor de vidrio te lleva hasta los 85 metros, la vista sobre la ciudad y los Alpes te deja sin aliento. Un templo laico, hecho de imágenes y recuerdos.

Apuntes históricos

Todo comienza en 1941, cuando la investigadora Maria Adriana Prolo empieza a reunir objetos cinematográficos. Tras una primera apertura en el Palacio Chiablese en 1958 y un largo cierre, el museo encuentra su sede en la Mole Antonelliana en 2000. Hoy alberga más de dos millones de piezas, entre películas, carteles y cámaras. Estos son los momentos clave:

Apuntes históricos

Todo comienza en 1941, cuando la investigadora Maria Adriana Prolo empieza a reunir objetos cinematográficos. Tras una primera apertura en el Palacio Chiablese en 1958 y un largo cierre, el museo encuentra su sede en la Mole Antonelliana en 2000. Hoy alberga más de dos millones de piezas, entre películas, carteles y cámaras. Estos son los momentos clave:

Cronología sintética

  • 1941: Maria Adriana Prolo funda la colección
  • 1953: Nace la Asociación Museo del Cine
  • 1958: Primera apertura al público
  • 1985: Cierre del Palazzo Chiablese
  • 1992: Fundación de la Fundación Maria Adriana Prolo
  • 2000: Reapertura en la Mole Antonelliana

Cronología sintética

  • 1941: Maria Adriana Prolo funda la colección
  • 1953: Nace la Asociación Museo del Cine
  • 1958: Primera apertura al público
  • 1985: Cierre del Palazzo Chiablese
  • 1992: Fundación de la Fundación Maria Adriana Prolo
  • 2000: Reapertura en la Mole Antonelliana

Un recorrido en espiral entre historia y tecnología

La instalación es un espectáculo. Se comienza en la planta baja con la Arqueología del Cine: sombras chinas, linternas mágicas, cajas ópticas. Luego se sube por una rampa helicoidal, rodeado de videos, carteles y escenografías. El corazón es el Aula del Templo, donde te recuestas en butacas rojas para ver un cortometraje mientras la cúpula se ilumina. Cada nivel cuenta una parte del cine: desde los hermanos Lumière hasta los efectos especiales, pasando por Cabiria y el cine mudo turinés.

Un recorrido en espiral entre historia y tecnología

La instalación es un espectáculo. Se comienza en la planta baja con la Arqueología del Cine: sombras chinas, linternas mágicas, cajas ópticas. Luego se sube por una rampa helicoidal, rodeado de videos, carteles y escenografías. El corazón es el Aula del Templo, donde te recuestas en butacas rojas para ver un cortometraje mientras la cúpula se ilumina. Cada nivel cuenta una parte del cine: desde los hermanos Lumière hasta los efectos especiales, pasando por Cabiria y el cine mudo turinés.

La colección: un patrimonio por descubrir

El museo no es solo una exposición, sino un archivo inmenso. La Cineteca cuenta con más de 30.000 películas, la Fototeca más de un millón de imágenes. Los carteles son 535.000, y hay trajes, bocetos, cámaras de cine. Entre las piezas destacadas, el cinematógrafo de los hermanos Lumière. No te pierdas la exposición temporal “My Name Is Orson Welles” (hasta el 5 de octubre de 2026) y la Galería de Carteles, que por sí sola merece la visita.

La colección: un patrimonio por descubrir

El museo no es solo una exposición, sino un archivo inmenso. La Cineteca cuenta con más de 30.000 películas, la Fototeca más de un millón de imágenes. Los carteles son 535.000, y hay trajes, bocetos, cámaras de cine. Entre las piezas destacadas, el cinematógrafo de los hermanos Lumière. No te pierdas la exposición temporal “My Name Is Orson Welles” (hasta el 5 de octubre de 2026) y la Galería de Carteles, que por sí sola merece la visita.

Por qué visitarlo

Tres motivos para no saltártelo. Primero: la vista desde la cúpula. El ascensor panorámico te lleva a 85 metros, con una vista única de Turín y los Alpes. Segundo: la interactividad. Aquí puedes experimentar juguetes ópticos antiguos, sentarte en un sillón de director e incluso ver cómo funciona un set. Tercero: las exposiciones temporales de alto nivel, como la de Orson Welles, hacen que cada visita sea diferente.

Por qué visitarlo

Tres motivos para no saltártelo. Primero: la vista desde la cúpula. El ascensor panorámico te lleva a 85 metros, con una vista única de Turín y los Alpes. Segundo: la interactividad. Aquí puedes experimentar juguetes ópticos antiguos, sentarte en un sillón de director e incluso ver cómo funciona un set. Tercero: las exposiciones temporales de alto nivel, como la de Orson Welles, hacen que cada visita sea diferente.

Cuándo ir

El museo está abierto todo el año, cerrado los martes. ¿El momento más mágico? Al final de la tarde, cuando la luz dorada se filtra por la cúpula y la afluencia disminuye. Si vas el sábado, puedes quedarte hasta las 23:00 y ver la Mole iluminada. Para la vista panorámica, elige un día despejado: los Alpes parecen al alcance de la mano.

Cuándo ir

El museo está abierto todo el año, cerrado los martes. ¿El momento más mágico? Al final de la tarde, cuando la luz dorada se filtra por la cúpula y la afluencia disminuye. Si vas el sábado, puedes quedarte hasta las 23:00 y ver la Mole iluminada. Para la vista panorámica, elige un día despejado: los Alpes parecen al alcance de la mano.

En los alrededores

A pocos pasos de la Mole se encuentra el Cinema Massimo (Via Verdi, 18), con tres salas donde el museo proyecta cine de autor y ciclos. Es el lugar adecuado para prolongar la experiencia cinematográfica. Si te apetece dar un paseo, el Cuadrilátero Romano está lleno de locales y tiendas artesanas.

En los alrededores

A pocos pasos de la Mole se encuentra el Cinema Massimo (Via Verdi, 18), con tres salas donde el museo proyecta cine de autor y ciclos. Es el lugar adecuado para prolongar la experiencia cinematográfica. Si te apetece dar un paseo, el Cuadrilátero Romano está lleno de locales y tiendas artesanas.

Itinerarios en los alrededores


💡 Quizás no sabías que…

Pocos saben que la espectacular rampa helicoidal del museo fue diseñada por el escenógrafo François Confino, quien quiso recrear un recorrido onírico a través del cine. Además, en la cúpula de la Mole, la escultura ‘El vuelo de los números’ de Mario Merz celebra el inicio de la serie de Fibonacci, un homenaje al infinito. No te pierdas el cinematógrafo original de los hermanos Lumière, una pieza rara que testimonia los albores del séptimo arte.