Palazzo Madama en Turín es un edificio estratificado que abarca dos mil años de historia, desde la puerta romana hasta la fachada barroca de Filippo Juvarra. Alberga el Museo Cívico de Arte Antiguo con colecciones desde la Edad Media hasta el Barroco, incluyendo obras maestras de Antonello da Messina y Defendente Ferrari. Su ubicación central en la Plaza Castello lo hace fácilmente accesible para una inmersión en la historia saboyana y el arte piamontés.
- Fachada barroca y escalinata diseñadas por el arquitecto Filippo Juvarra en el siglo XVIII
- Colecciones del Museo Cívico de Arte Antiguo con obras desde la Edad Media hasta el Barroco, incluyendo el Retrato de hombre de Antonello da Messina
- Torre Panorámica que ofrece vistas de los tejados de Turín y los Alpes
- Salas con frescos como la Sala del Senado Subalpino y colecciones de arte decorativo con porcelanas, vidrios y muebles de época
Palazzo Madama en Turín, con la fachada barroca de Filippo Juvarra, alberga el Museo Cívico de Arte Antiguo. Admira el Retrato de hombre de Antonello da Messina, la Torre Panorámica y las salas con frescos en el corazón de la Plaza Castello.
- https://www.palazzomadamatorino.it/it
- palazzomadama@fondazionetorinomusei.it
- Piazza Castello, Torino (TO)
- +39 011 4433501
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Información útil
Introducción
Apuntes históricos
- Siglo I d.C.: Puerta romana (Porta Decumana)
- Edad Media: Castillo fortificado
- 1637-1663: Residencia de las ‘Madame Reales’
- 1718: Proyecto de la fachada barroca de Filippo Juvarra
- 1934: Se convierte en sede del Museo Cívico de Arte Antiguo
La escalinata de Juvarra
Las colecciones ocultas
Por qué visitarlo
Cuándo ir
En los alrededores
💡 Quizás no sabías que…
No todos saben que Palazzo Madama debe su nombre a dos ‘Madame Reales’: María Cristina de Francia y María Juana Bautista de Saboya-Nemours, que en el siglo XVII lo transformaron en una fastuosa residencia. Aquí, en 1848, se firmó el Estatuto Albertino, la primera constitución del Reino de Italia. Un detalle fascinante: en las salas se pueden admirar los suelos originales de madera del siglo XVIII, perfectamente conservados, que crujen ligeramente bajo los pasos, añadiendo una atmósfera auténtica y casi ‘viva’ a la visita. La escalera de caracol que lleva a la torre, estrecha y sugerente, es la misma que recorrieron siglos atrás los reyes.
