Qué ver en Roma: 15 paradas imprescindibles con mapas y consejos prácticos


🧭 Qué esperar

  • Ideal para apasionados de la historia y el arte, con sitios arqueológicos y museos como los Museos Capitolinos.
  • Incluye mapas interactivos para cada atracción e itinerarios prácticos para la visita.
  • Destaca obras maestras artísticas como el Moisés de Miguel Ángel y las obras de Bernini y Caravaggio.
  • Ofrece consejos prácticos sobre entradas online y horarios de apertura para optimizar el tiempo.

Eventos en los alrededores


Roma no es solo una ciudad, es un museo al aire libre donde cada rincón cuenta una historia milenaria. El Coliseo te dejará sin aliento con su majestuosidad, mientras que el Foro Romano te hará caminar sobre las mismas piedras de gladiadores y emperadores. No te pierdas el Panteón, con su cúpula perfecta que parece desafiar las leyes de la física, y la Basílica de San Pedro Encadenado para admirar el Moisés de Miguel Ángel. Para un momento de paz, pasea entre las ruinas del Palatino o pierde la mirada desde la terraza del Pincio. Piazza Navona con la Fuente de los Cuatro Ríos es el corazón de la Roma barroca, mientras que la Fontana di Trevi es un rito obligatorio para cada visitante. Si buscas arte, la Galería Borghese te regalará obras maestras de Bernini y Caravaggio. Y cuando la multitud se vuelva demasiada, escápate al Trastevere, donde los callejones empedrados y las trattorias auténticas te harán sentir un verdadero romano. Consejo práctico: compra las entradas online para saltarte las colas, especialmente para el Coliseo y los Museos Vaticanos (aunque estos últimos están en otra zona).

Vista general



Itinerarios en los alrededores


Coliseo

ColiseoEl Coliseo, o Anfiteatro Flavio, es el monumento más icónico de Roma y un sitio de la UNESCO que te dejará sin aliento. Construido entre el 70 y el 80 d.C., podía albergar hasta 50.000 espectadores para espectáculos como combates de gladiadores y cacerías de animales. Hoy, caminar entre sus arcos te hace sentir parte de una época lejana, pero viva como nunca. En su interior, puedes explorar la arena central, donde se desarrollaban las batallas, y los subterráneos, un laberinto de pasillos utilizados para preparar los espectáculos. No te pierdas la vista desde lo alto, que ofrece un panorama único del Foro Romano y el Arco de Constantino. Para evitar las largas colas, te recomiendo reservar las entradas en línea con antelación, quizás incluyendo el acceso al Palatino y al Foro Romano con un solo pase. Recuerda que la entrada es gratuita el primer domingo de cada mes, pero prepárate para las multitudes. El Coliseo está abierto todo el año, pero las primeras horas de la mañana o la tarde son los mejores momentos para disfrutarlo con más tranquilidad. Lleva zapatos cómodos, porque el terreno es irregular, y una botella de agua, especialmente en verano. Es una experiencia que une historia, arquitectura y emoción, perfecta para quienes quieren sumergirse en el corazón de la antigua Roma sin adornos.

Coliseo

El Corazón Antiguo de Roma

Foro RomanoImagina pasear por la Vía Sacra, la misma calle que recorrieron emperadores, senadores y ciudadanos romanos hace dos mil años. El Foro Romano no es solo un conjunto de ruinas arqueológicas, sino el verdadero corazón palpitante de la antigua Roma, donde se desarrollaba la vida política, religiosa y comercial de la ciudad. Aquí puedes admirar los restos de templos imponentes como el de Saturno, con sus ocho columnas aún en pie, y el Templo de Vesta, donde las vestales custodiaban el fuego sagrado. No te pierdas el Arco de Septimio Severo, perfectamente conservado, y la Basílica de Majencio, que te dejará boquiabierto por sus dimensiones colosales. Subiendo hacia el Palatino, tendrás una vista panorámica impresionante de todo el complejo. ¿El mejor momento para visitarlo? Primera hora de la mañana o al atardecer, cuando la luz rasante realza las piedras antiguas y hay menos multitudes. Recuerda que la entrada incluye también el acceso al Coliseo y al Palatino, así que planifica al menos medio día para explorar con calma este sitio extraordinario. Lleva calzado cómodo porque caminarás sobre terrenos irregulares y, si es posible, considera un guía o una audioguía para captar todos los detalles históricos que hacen de este lugar algo tan especial.

Foro Romano

El Panteón, una obra maestra de la arquitectura antigua

PanteónEntrar en el Panteón es una experiencia que quita el aliento. Construido en el 27 a.C. por Marco Vipsanio Agripa y reconstruido por el emperador Adriano en el siglo II d.C., este templo es el monumento antiguo mejor conservado de Roma. Su fachada con columnas corintias de granito egipcio te da la bienvenida en la Piazza della Rotonda, pero es el interior lo que te sorprende: la cúpula, con un diámetro de 43,3 metros, es una maravilla de la ingeniería romana, realizada con hormigón aligerado y aún hoy la cúpula de hormigón no armado más grande del mundo. En el centro, el óculo, una abertura de 9 metros, filtra la luz natural creando efectos espectaculares, especialmente cuando llueve y el agua se desliza por el suelo inclinado. En el interior, encontrarás las tumbas de personajes ilustres como Rafael Sanzio y los primeros reyes de Italia, añadiendo un toque de historia renacentista y moderna. El Panteón es también una iglesia consagrada, conocida como Santa María de los Mártires, por lo que la entrada es gratuita, pero recuerda vestir de manera apropiada por respeto. Te recomiendo visitarlo temprano por la mañana para evitar las multitudes y disfrutar de la luz que entra por el óculo, o al atardecer cuando la atmósfera se vuelve aún más sugerente. No te pierdas los detalles como el suelo original de mármoles de colores y los nichos que albergaban estatuas de los dioses. Es un lugar donde la arquitectura antigua aún habla, ofreciendo una lección de historia sin necesidad de palabras.

Panteón

Fontana de Trevi

Fontana de TreviLa Fontana de Trevi es una de las atracciones más icónicas de Roma, una obra maestra barroca que deja sin aliento por su majestuosidad. Diseñada por Nicola Salvi y completada en 1762, esta fuente es mucho más que un simple punto de agua: es una obra de arte que cuenta la historia de Roma a través de esculturas y símbolos. En el centro, la estatua de Océano domina la escena, tirado por dos caballos marinos guiados por tritones, que representan el mar en tempestad y en calma. A los lados, las figuras alegóricas de la Abundancia y la Salubridad recuerdan los beneficios del acueducto del Aqua Virgo, que alimenta la fuente desde el 19 a.C. La tradición de lanzar la moneda es famosa en todo el mundo: lanzar una con la mano derecha por encima del hombro izquierdo garantizaría el regreso a Roma, mientras que dos monedas traerían un nuevo amor y tres el matrimonio. Cada día, miles de visitantes se agolpan para admirar esta maravilla, especialmente por la noche cuando la iluminación crea una atmósfera mágica. La fuente ha sido restaurada recientemente, gracias a un proyecto patrocinado por la marca Fendi, que ha devuelto el esplendor a los mármoles y las estatuas. Para una visita sin multitudes, recomiendo ir temprano por la mañana o tarde por la noche, evitando las horas punta. Recuerda que está prohibido sentarse o entrar en la pila, y los guardias vigilan para preservar este tesoro. La Fontana de Trevi no es solo una parada obligada, sino una experiencia que captura la esencia de Roma, entre arte, historia y leyenda.

Fontana de Trevi

Plaza Navona

Plaza NavonaPlaza Navona es uno de esos lugares que te hace entender de inmediato por qué Roma es llamada la Ciudad Eterna. Su forma alargada y ovalada revela su antiguo origen: aquí se encontraba el Estadio de Domiciano, construido en el siglo I d.C. para competiciones atléticas, cuyos restos aún pueden verse en el área arqueológica subterránea. Hoy, sin embargo, es el triunfo del barroco romano lo que capta la atención. En el centro, la Fuente de los Cuatro Ríos de Gian Lorenzo Bernini, con sus imponentes estatuas que representan el Danubio, el Ganges, el Nilo y el Río de la Plata, es una obra majestuosa que simboliza el dominio papal sobre el mundo. Frente a ella, la iglesia de Santa Inés en Agonía, diseñada por Borromini y Rainaldi, con su fachada cóncava y su cúpula, crea un diálogo arquitectónico extraordinario. A los lados, las otras dos fuentes, la del Moro y la de Neptuno, completan la escenografía. La plaza siempre está llena de vida: artistas callejeros, pintores que retratan turistas, cafés históricos como el Tre Scalini, famoso por su tartufo, y restaurantes donde degustar la cocina romana. Por la noche, la iluminación acentúa las sombras y las curvas de las estatuas, creando una atmósfera mágica. Es un lugar donde uno se detiene a observar, a tomar un café, a sumergirse en la historia sin prisa. Recomiendo visitarla tanto de día como de noche, para captar matices diferentes: de día se aprecian los detalles artísticos, de noche el ambiente se vuelve más íntimo y sugerente. Atención a los precios de los locales, que aquí pueden ser más altos que en otras zonas, pero vale la pena por la experiencia.

Plaza Navona

Termas de Caracalla

Termas de CaracallaSi crees que ya lo has visto todo en Roma, prepárate para quedarte boquiabierto en las Termas de Caracalla. Este complejo termal, inaugurado en el año 216 d.C. bajo el emperador Caracalla, no era solo un lugar para bañarse: era un auténtico centro social y de ocio, capaz de acoger hasta 6.000 personas simultáneamente. Imagina entrar en un espacio inmenso, donde hoy aún puedes caminar entre las imponentes estructuras de ladrillo de hasta 30 metros de altura, que te dan una idea de la grandiosidad de la ingeniería romana. Las termas estaban divididas en áreas bien definidas: el frigidarium para los baños fríos, el tepidarium para los tibios y el calidarium para las piscinas calientes, calentadas por un sofisticado sistema de hipocaustos bajo el suelo. Pero no termina ahí: aquí también había gimnasios, bibliotecas y jardines, todo decorado con mosaicos policromos, estatuas de mármol y columnas de granito, algunos de los cuales aún son visibles o se conservan en museos como el de Santa María en Trastevere. Hoy, el sitio es famoso también por los espectáculos estivales de la Ópera de Roma, que aprovechan la acústica natural y la atmósfera sugestiva de las ruinas. Te recomiendo visitarlo por la mañana para evitar las multitudes y disfrutar de la luz que ilumina los detalles arquitectónicos, y no olvides alzar la vista para admirar las bóvedas de crucería que parecen desafiar al tiempo. Es una experiencia que te permite tocar con la mano el lujo y la innovación de la antigua Roma, lejos del bullicio del centro pero a pocos pasos del Circo Máximo.

Termas de Caracalla

Galería Borghese

Galería BorgheseSi amas el arte, la Galería Borghese es una parada imprescindible en Roma, un lugar que te dejará sin aliento por su concentración de obras maestras. Situada en el corazón de Villa Borghese, esta galería se aloja en un edificio del siglo XVII que ya de por sí merece la visita, con sus salas pintadas al fresco y sus refinados estucos. Aquí encontrarás una de las colecciones de arte más preciosas del mundo, impulsada por el cardenal Scipione Borghese, un mecenas con un ojo infalible para los talentos. Las obras de Caravaggio, como el célebre "David con la cabeza de Goliat", te cautivarán con su dramático claroscuro, mientras que las esculturas de Gian Lorenzo Bernini, entre ellas "Apolo y Dafne" e "El rapto de Proserpina", parecen casi cobrar vida ante tus ojos por su increíble dinamismo. No te pierdas las pinturas de Rafael, Tiziano y Correggio, que enriquecen las salas con su belleza atemporal. Recuerda que el acceso es limitado y la reserva es obligatoria, así que organiza tu visita con antelación para evitar decepciones. Las salas son pequeñas e íntimas, lo que hace que la experiencia sea aún más especial, permitiéndote admirar cada detalle de cerca. Después de la visita, aprovecha para dar un paseo por el parque de Villa Borghese, un oasis de paz en el caos de la ciudad.

Galería Borghese

Castillo Sant'Angelo

Castillo Sant'AngeloSi crees que el Castillo Sant'Angelo es solo un imponente edificio junto al Tíber, prepárate para cambiar de opinión. Este lugar es un verdadero libro de historia al aire libre, que narra casi dos mil años de acontecimientos romanos. Inicialmente construido como mausoleo para el emperador Adriano en el siglo II d.C., ha vivido transformaciones increíbles: de fortaleza militar a residencia papal, hasta convertirse en prisión. Hoy, subiendo a su terraza panorámica, se disfruta de una de las vistas más espectaculares sobre San Pedro y el centro histórico, especialmente al atardecer cuando las luces iluminan la ciudad.

En el interior, el recorrido de visita es una aventura a través de épocas diferentes. No te pierdas la Sala de Apolo, con frescos renacentistas, y los aposentos de Clemente VII, donde aún se respira la atmósfera del siglo XVI. Bajando a los niveles más profundos, se descubren las prisiones históricas y el Passetto di Borgo, el corredor fortificado que conectaba el castillo con el Vaticano, utilizado por los papas en fuga durante los saqueos. Una curiosidad: el nombre actual deriva de la leyenda según la cual el arcángel Miguel apareció en la cima del edificio en el año 590 d.C., poniendo fin a una pestilencia.

Para visitarlo mejor, compra las entradas online para evitar colas, especialmente los fines de semana. La entrada es de pago, pero el primer domingo del mes es gratuita (prepárate sin embargo para posibles multitudes). En el interior no hay bares, así que lleva una botella de agua, sobre todo en verano. La visita requiere al menos dos horas para apreciarlo todo, incluida la subida a la terraza que vale cada escalón.

Castillo Sant'Angelo

Colina Palatina

Colina PalatinaSubir a la Colina Palatina es como entrar en el corazón palpitante de la antigua Roma, donde la leyenda se fusiona con la historia. Según la tradición, fue precisamente aquí donde Rómulo fundó la ciudad en el 753 a.C., y los restos arqueológicos confirman que fue el primer núcleo habitado. Hoy, esta colina ofrece una de las vistas más espectaculares sobre el Foro Romano y el Circo Máximo, regalando una panorámica única de la grandeza del Imperio. Paseando entre las ruinas, se pueden admirar los palacios imperiales, como la Casa de Augusto con sus frescos bien conservados, y la Domus Flavia, residencia oficial de los emperadores. No te pierdas el Huerto Farnesiano, un jardín renacentista que ofrece un rincón de verde y tranquilidad, perfecto para una pausa. La entrada incluye también el acceso al Foro Romano y al Coliseo, convirtiéndolo en una opción conveniente para los apasionados de la historia. Recuerda llevar calzado cómodo, porque el terreno es irregular y hay varias subidas. Para una visita completa, dedícale al menos un par de horas, explorando cada rincón para descubrir detalles como las criptopórticos, galerías subterráneas usadas por los emperadores. Es un lugar que rezuma historia desde cada piedra, ideal para quienes quieran sumergirse en los orígenes de Roma sin la multitud del Coliseo.

Colina Palatina

Museos Capitolinos

Museos CapitolinosSi buscas el corazón palpitante de la historia romana, los Museos Capitolinos son una parada imprescindible. Situados en la espléndida Piazza del Campidoglio, diseñada por Miguel Ángel, estos museos no son solo una colección de arte, sino un auténtico viaje en el tiempo. Fundados en 1471 por el Papa Sixto IV, están considerados como el primer museo público del mundo, un récord que hace la visita aún más especial. Al entrar, te recibe de inmediato la famosa Loba Capitolina, el símbolo de Roma que narra la leyenda de Rómulo y Remo. Pero no te detengas aquí: la colección es vastísima. En las salas del Palacio de los Conservadores y del Palacio Nuevo, admira obras maestras como la estatua ecuestre de Marco Aurelio (el original, mientras que una copia está en la plaza) y el Gálata Moribundo, una escultura que emociona por su realismo. No te pierdas la Pinacoteca Capitolina, con obras de Caravaggio, Tiziano y Rubens, que muestran cómo el arte romano ha influenciado los siglos. Un aspecto práctico a conocer: la entrada incluye también el acceso a la Galería Lapidaria, un pasaje subterráneo que te lleva directamente al Foro Romano, ofreciendo una perspectiva única sobre las excavaciones. Se recomienda reservar online para evitar colas, especialmente los fines de semana. Para un descanso, la terraza del bar de los museos regala una vista impresionante de la ciudad. En resumen, los Museos Capitolinos no son solo un museo: son una experiencia que te sumerge en la esencia de Roma, desde la antigüedad hasta el Renacimiento, todo en un solo lugar.

Museos Capitolinos

Basílica de San Juan de Letrán

Basílica de San Juan de LetránSi crees que San Pedro es la iglesia más importante de Roma, prepárate para cambiar de opinión: la Basílica de San Juan de Letrán es la catedral de la diócesis de Roma y la madre de todas las iglesias del mundo católico. Este título no es solo simbólico: aquí se encuentra la cátedra del obispo de Roma, el Papa, y el edificio ha sido durante siglos el centro del poder pontificio. La basílica se alza en un sitio rico en historia, donde antes estaba la residencia de la familia Laterani, donada al emperador Constantino y luego transformada en lugar de culto. La fachada barroca, diseñada por Alessandro Galilei en el siglo XVIII, te recibe con su majestuosidad, pero es en el interior donde la magia se despliega. Al entrar, quedarás impresionado por la nave central de 130 metros de largo, una de las más amplias entre las basílicas romanas, y por el techo artesonado dorado que brilla bajo la luz que se filtra por las ventanas. No te pierdas el claustro del siglo XIII, un oasis de paz con columnas incrustadas y un jardín exuberante, y la Escalera Santa, conservada en un edificio adyacente, que según la tradición sería la que subió Jesús durante la Pasión. Los frescos del techo de la nave central, realizados por artistas como Cavalier d'Arpino, narran historias de la vida de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, a quienes está dedicada la basílica. Una curiosidad: observa bien el pavimento cosmatesco, una obra maestra de mármoles coloreados que data del siglo XIII, y busca el monumento funerario del papa Martín V, una obra renacentista de notable valor. La basílica está abierta todos los días, con horarios que varían ligeramente entre la mañana y la tarde, y la entrada es gratuita, aunque para la Escalera Santa se requiere una pequeña contribución. Recuerda que es un lugar de culto activo, así que viste de manera apropiada y mantén un tono respetuoso durante la visita. Si quieres evitar las multitudes, intenta ir a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, especialmente los fines de semana.

Basílica de San Juan de Letrán

Basílica de Santa María la Mayor

Basílica de Santa María la MayorSi buscas un lugar que combine espiritualidad y arte de manera extraordinaria, la Basílica de Santa María la Mayor es una parada imprescindible en Roma. Es una de las cuatro basílicas papales mayores, junto con San Pedro, San Juan de Letrán y San Pablo Extramuros, y su historia se remonta al siglo V. La leyenda cuenta que la Virgen María se apareció en sueños al Papa Liberio, indicándole dónde construir la iglesia tras una nevada milagrosa en pleno verano, de ahí el apodo 'Basílica Liberiana' o 'Santa María de las Nieves'. Al entrar, quedarás impresionado por la majestuosidad del interior: los techos artesonados dorados, diseñados por Giuliano da Sangallo, y especialmente los mosaicos del siglo V en el ábside y a lo largo de la nave central, entre los más antiguos y mejor conservados de Roma. No te pierdas la Capilla Sixtina (no confundir con la vaticana), encargada por el Papa Sixto V, que custodia la reliquia de la Sagrada Cuna, y la Capilla Paulina, con su opulencia barroca. Bajo el altar mayor, la Confesión alberga una estatua del Papa Pío IX en oración, mientras que la cripta conserva fragmentos del belén de Arnolfo di Cambio. La basílica está abierta todo el año, con horarios que varían ligeramente entre verano e invierno, y la entrada es gratuita, aunque para algunas capillas podría haber una pequeña contribución. Es fácilmente accesible con la línea A de metro (parada Termini) o a pie desde la estación Termini, en una zona animada llena de locales y tiendas. Recomiendo visitarla por la mañana para disfrutar de la luz que se filtra a través de las ventanas, iluminando los mosaicos, y dedicar al menos una hora para explorar cada rincón, quizás participando en una de las misas para saborear la atmósfera auténtica.

Basílica de Santa María la Mayor

Basílica de San Pablo Extramuros

Basílica de San Pablo ExtramurosSi crees que ya lo has visto todo en Roma, prepárate para una sorpresa: la Basílica de San Pablo Extramuros es un lugar que a menudo escapa a las rutas turísticas más concurridas, pero merece absolutamente una visita. Situada a lo largo de la Vía Ostiense, a unos dos kilómetros de las Murallas Aurelianas, esta basílica es una de las cuatro basílicas papales mayores de Roma y la segunda en tamaño después de San Pedro. Su historia es fascinante: fue construida por orden del emperador Constantino en el lugar donde, según la tradición, fue enterrado el apóstol Pablo tras su martirio. El edificio original databa del siglo IV, pero un devastador incendio en 1823 la destruyó casi por completo. La reconstrucción, completada en 1854, mantuvo la planta de cinco naves y el estilo neoclásico, creando una atmósfera solemne y majestuosa. En el interior, no te pierdas el claustro benedictino del siglo XIII, considerado uno de los más bellos de Roma, con sus columnas torsas y mosaicos cosmatescos. El ábside está decorado con un mosaico del siglo XIII que representa a Cristo bendiciendo entre los santos Pedro, Pablo, Andrés y Lucas. Bajo el altar mayor se encuentra la tumba de San Pablo, destino de peregrinaciones durante siglos. La basílica también alberga un museo con hallazgos arqueológicos y obras de arte sacro. Para llegar, puedes tomar la línea B del metro hasta la parada Basílica San Paolo, o usar los autobuses urbanos. La entrada es gratuita, pero se requiere vestimenta adecuada para visitar un lugar de culto. Si buscas una experiencia espiritual o simplemente quieres admirar una obra maestra arquitectónica lejos de las multitudes, este es el lugar indicado.

Basílica de San Pablo Extramuros

Basílica de San Pedro Encadenado

Basílica de San Pedro EncadenadoSi buscas un lugar rico en historia y arte, pero alejado de las multitudes de los sitios más famosos, la Basílica de San Pedro Encadenado es una parada imprescindible en Roma. Situada en la colina Esquilina, cerca del Coliseo, esta iglesia del siglo V custodia dos tesoros extraordinarios. El primero es el célebre Moisés de Miguel Ángel, parte del monumento funerario del Papa Julio II, esculpido con una potencia expresiva que deja sin aliento. Observa de cerca los detalles del rostro y las venas de los brazos: casi parece que la estatua pueda cobrar vida. El segundo tesoro son las cadenas de San Pedro, conservadas bajo el altar mayor en un relicario. Según la tradición, estas cadenas se unieron milagrosamente cuando el apóstol fue liberado de la cárcel, un episodio que ha convertido a la basílica en un importante sitio de peregrinación. El interior, con sus columnas dóricas y la nave central, ofrece una atmósfera solemne y recogida. No te pierdas la capilla lateral con frescos renacentistas y el techo artesonado. La basílica está abierta todo el año, con horarios que varían ligeramente entre verano e invierno, y la entrada es gratuita. Es un lugar perfecto para una pausa de reflexión durante un intenso recorrido por Roma.

Basílica de San Pedro Encadenado

Basílica de Santa María en Trastevere

Basílica de Santa María en TrastevereSi buscas un lugar auténtico lejos de las multitudes del centro histórico, la Basílica de Santa María en Trastevere es una parada imprescindible. Situada en la plaza homónima, en el corazón del barrio Trastevere, esta iglesia está considerada la más antigua de Roma dedicada a la Virgen María, fundada según la tradición en el siglo III. El exterior impresiona inmediatamente por su fachada románica del siglo XII, embellecida con un mosaico dorado que representa a la Virgen en trono con el Niño Jesús, rodeada por diez vírgenes con lámparas. Al entrar, uno se ve envuelto por una atmósfera solemne: las 22 columnas de granito procedentes de las Termas de Caracalla sostienen la nave, mientras que el techo artesonado del siglo XVII, diseñado por Domenichino, añade un toque de majestuosidad. No te pierdas los mosaicos absidales de los siglos XII-XIII, que narran historias de la vida de María con colores vivos y detalles extraordinarios. La cripta conserva reliquias de santos mártires, y el pavimento cosmatesco del siglo XIII es una obra maestra del arte medieval. La basílica está activa con misas diarias y a menudo acoge conciertos de música sacra, convirtiéndola en un lugar vivo y participativo. Para una visita completa, dedica tiempo también a la plaza delantera, donde la fuente central se convierte en punto de encuentro por la tarde. La entrada es gratuita, pero se recomienda vestimenta respetuosa para acceder al interior. Está abierta todo el año, con horarios que varían ligeramente entre verano e invierno, generalmente de 7:30 a 21:00.

Basílica de Santa María en Trastevere