Anfiteatro Campano: el Coliseo de Capua

El Anfiteatro Campano es el segundo anfiteatro romano más grande de Italia, superado solo por el Coliseo, con un eje mayor de 170 metros y una capacidad de hasta 60.000 espectadores. Se encuentra en Santa Maria Capua Vetere, a lo largo de la antigua vía Apia, y se considera el modelo que inspiró el Anfiteatro Flavio de Roma. La visita guiada dura unos 50 minutos e incluye los subterráneos, el Museo de los Gladiadores y el cercano Mitreo.
170 metros de eje mayor y 46 metros de altura: una mole récord en el corazón de Campania.
– Los subterráneos visitables, un laberinto de pasillos, cabrestantes y trampillas para efectos escénicos.
– El Museo de los Gladiadores con armas, armaduras y un diorama sonoro que evoca un combate.
– El Mitreo con frescos de los grados de iniciación y la tauroctonía, a pocos pasos del anfiteatro.


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Copertina itinerario Anfiteatro Campano: el Coliseo de Capua
Segundo anfiteatro romano en tamaño después del Coliseo, en Santa Maria Capua Vetere. Subterráneos visitables, Museo de los Gladiadores y Mitreo con una única entrada.

Información útil


Anfiteatro Campano: el Coliseo antes del Coliseo

Hay un lugar, en Santa Maria Capua Vetere, donde te sientes pequeño, pequeño. El Anfiteatro Campano no es solo una ruina: es el segundo anfiteatro romano por dimensiones después del Coliseo y, según muchos estudiosos, su modelo. Caminas entre los pilares supervivientes e imaginas los 80 arcos que una vez corrían en tres niveles, con los bustos de Diana y Juno aún allí mirándote. La planta elíptica (casi 170 metros por 139) y la altura de 46 metros te dan una idea de la escala. Pero es la atmósfera lo que impresiona: el silencio, la luz que se filtra entre las arcadas, la hierba que crece donde una vez rugía la multitud. No hace falta ser arqueólogo para quedarse con la boca abierta. Basta con detenerse un momento y escuchar el viento.

Apuntes históricos

El edificio que ves hoy no es el de los tiempos de Espartaco, aunque la tradición gusta de mezclar historias. El Anfiteatro Campano surgió entre finales del siglo I y comienzos del siglo II d.C., en época flavia, sobre una arena republicana más antigua (siglos II-I a.C.): justo allí, en el 73 a.C., estalló la revuelta de Espartaco. Fue restaurado por Adriano (119 d.C.) e inaugurado por Antonino Pío (155 d.C.). Podía albergar hasta 60.000 espectadores. Con la caída del Imperio comenzó su declive: vándalos, sarracenos, lombardos y finalmente los propios capuanos, que lo usaron como cantera de piedras. Declarado Monumento Nacional en 1822, se puede visitar desde 1913. Cronología esencial:

  • Siglos II-I a.C.: arena republicana, escenario de la revuelta de Espartaco (73 a.C.)
  • Fines del siglo I – comienzos del siglo II d.C.: construcción del anfiteatro flavio
  • 119 d.C.: restauración de Adriano
  • 155 d.C.: inauguración de Antonino Pío
  • 841 d.C.: saqueo sarraceno y transformación en fortaleza
  • 1822: Monumento Nacional
  • 1913: apertura al público

Bajo la arena: los subterráneos

Lo bueno del Anfiteatro Campano es que no te detienes en la superficie. Bajas a los subterráneos y te encuentras en un laberinto de pasillos, pilares de ladrillo y nichos: aquí es donde las máquinas levantaban las jaulas con las fieras y las escenografías aparecían de la nada. Bajo la arena también está el túnel del Catabulum, utilizado para trasladar a los animales. La luz apenas entra, el aire es húmedo, y por un momento piensas en los gladiadores que esperaban antes de subir. Recientemente se han creado pasarelas cómodas y la zona está bien cuidada, pero el encanto permanece intacto. Lleva zapatos cerrados: el suelo de tierra batida a veces está irregular, y los subterráneos son la verdadera razón por la que este anfiteatro supera a muchos otros sitios romanos.

Museo de los Gladiadores y entrada combinada

Pocos pasos desde la arena y te encuentras en el Museo de los Gladiadores, un pequeño espacio con dos salas: una reconstruye las gradas con restos de mármol, la otra expone armas, armaduras y paneles sobre la vida de los gladiadores. También hay un diorama sonoro que evoca un combate: es una forma rapidísima de entender qué ocurría aquí. Con la misma entrada visitas también el Mitreo, uno de los santuarios mitraicos mejor conservados de Italia, con los frescos del dios Mitra y de la tauroctonía. Y si tienes tiempo, el Museo Arqueológico de la Antigua Capua completa el cuadro. Todo junto cuesta muy poco: 2,50 euros, reducida 1,25, gratis para menores de 18 años. Es difícil encontrar una mejor relación calidad-precio en Campania.

Por qué visitarlo

Tres buenas razones para no saltárselo:

  • Es el modelo del Coliseo: ver el Anfiteatro Campano significa ver el ‘prototipo’ del anfiteatro romano más famoso del mundo.
  • Los sótanos son visitables: una experiencia que en el Coliseo, por ejemplo, es más fragmentaria, aquí se narra con recorridos sugerentes.
  • La entrada única: con 2,50 € entras al anfiteatro, Museo de los Gladiadores y Mitreo, y puedes añadir el Museo Arqueológico de la Antigua Capua.

Cuándo ir

Si puedes, llega por la mañana, cuando el sitio abre: la luz rasante enciende el travertino y las sombras de los pilares se alargan oblicuas sobre el pavimento. Con un poco de suerte tienes los subterráneos casi para ti, y la emoción es otra cosa. Evita las horas centrales de los fines de semana, cuando los grupos se amontonan y el silencio que hace mágico el lugar desaparece. La mejor estación, en mi opinión, es la temporada media: clima suave y colores cálidos, sin el sol que golpea de lleno en la arena. Pero si caes en verano, está bien igualmente: la sombra de las arcadas ayuda, y una visita a los subterráneos siempre es fresca.

En los alrededores

En los alrededores, siempre en Santa Maria Capua Vetere, se encuentra el Mitreo, una joya subterránea de la época imperial: una sala abovedada con estrellas rojas y verdes y los frescos del dios Mitra. A poca distancia, el Museo Arqueológico de la Antigua Capua cuenta la historia de la colonia romana en diez salas, desde la Edad del Bronce hasta los samnitas. Y si quieres el gran final, el Palacio Real de Caserta está cerca: otro mundo, pero con la misma carga de maravilla.

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💡 Quizás no sabías que…

Curiosidad: frente a la entrada, inciso en el pavimento, hay un arco de tamaño natural. Los arqueólogos creen que un cantero lo usó como modelo para reproducir las dimensiones de los sillares de caliza del anfiteatro. Y aunque la leyenda relaciona la arena con la revuelta de Espartaco del 73 a.C., el gran anfiteatro se construyó después: el gladiador huyó del anfiteatro republicano, cuyos restos aún son visibles al lado. Un detalle que hace que el lugar sea aún más auténtico.