Plaza del Duomo de Catania: corazón barroco y Liotru

La Plaza del Duomo es la plaza principal de Catania, donde confluyen la vía Etnea, la vía Garibaldi y la vía Vittorio Emanuele II. Aquí el barroco siciliano une piedra lávica negra y piedra blanca, entre la Catedral de Santa Águeda, el Palacio de los Elefantes y la Fuente del Elefante. Es el punto perfecto para empezar la visita, con la Pescheria y las Termas Aquilianas a pocos pasos.
Fuente del Elefante: Vaccarini, 1736; Liotru en piedra lávica y obelisco egipcio.
Catedral de Santa Águeda: fachada barroca, reliquias de la patrona y tumba de Bellini.
Termas Aquilianas: restos romanos de los siglos IV y V, a 4-5 metros bajo la plaza, acceso desde el Museo Diocesano.
Pescheria y terrazas: mercado de pescado y vistas al Etna, al puerto y al Castillo Ursino.


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Copertina itinerario Plaza del Duomo de Catania: corazón barroco y Liotru
La Plaza del Duomo de Catania reúne la Fuente del Elefante, la Catedral de Santa Águeda, el Palacio de los Elefantes, la Pescheria y las Termas Aquilianas: el corazón barroco desde donde empezar.

Información útil


Plaza del Duomo de Catania: corazón barroco y el Liotru

La Plaza del Duomo es el punto en el que Catania parece concentrarse por completo. En cuanto pones un pie en ella, entiendes por qué la llaman el corazón barroco de la ciudad: frente a ti tienes la fachada blanca y gris de la Catedral de Sant’Agata, al norte el Palazzo degli Elefanti, en el centro la imprescindible Fuente del Elefante, con su elefante negro de piedra lávica y el obelisco. La plaza es totalmente peatonal y en ella confluyen via Etnea, via Giuseppe Garibaldi y via Vittorio Emanuele II. Yo pasé por allí a media tarde y el efecto era casi escenográfico: la piedra lávica oscura que contrasta con el blanco de la caliza, la gente que se detiene a fotografiar el Liotru, los turistas que echan una moneda en la Fuente del Amenano. No es una plaza museo: es viva, ruidosa, usada. Y al fondo, cuando el cielo está despejado, aparece el Etna. Una tarjeta de presentación que difícilmente olvidas.

Apuntes históricos

La plaza actual surge después del terremoto de 1693, que destruyó Catania y causó 18.000 víctimas de un total de 25.000 habitantes. La reconstrucción, dirigida por Giuseppe Lanza, duque de Camastra, junto con Carlos de Grunenbergh, Giuseppe Asmundo y Angelo Italia, rediseñó el centro. El arquitecto palermitano Giovanni Battista Vaccarini tuvo un papel central, usando también materiales de monumentos antiguos. La Catedral de Santa Ágata, construida en el siglo XI y reconstruida varias veces, debe a Vaccarini su fachada barroca de piedra blanca y gris. Entre 1735 y 1737 tomó forma la Fuente del Elefante. En 2008 la plaza fue restaurada y renovada. Hoy es sede del poder civil y eclesiástico y lugar de encuentro de los cataneses.

  • Siglo XI: Catedral de Santa Ágata.
  • 1169 y 1693: terremotos sepultan las Termas Aquilianas.
  • 1693: reconstrucción barroca.
  • 1735-1737: Fuente del Elefante de Vaccarini.
  • 1739-1741: Catedral y Palacio de los Elefantes.
  • 1757: Seminario de los Clérigos.
  • 1856: nuevos restos de las Termas.
  • 2008: restauración de la plaza.

La Fuente del Elefante y el Liotru

En el centro de la plaza domina la Fuente del Elefante, conocida por todos como ‘u Liotru’. Es el símbolo de Catania: un elefante de piedra volcánica, de época romana, coronado por un obelisco egipcio de poco más de tres metros y medio de altura. La obra fue realizada por Gian Battista Vaccarini entre 1735 y 1737 y luego modificada en varias ocasiones; se inspira en el Elefante de la Minerva de Roma, de Bernini. En la cima del obelisco hay un globo con una cruz que lleva las iniciales de Santa Ágata. Bajo el elefante, el pedestal está decorado con estatuas que representan los dos ríos de Catania. La fuente es de mármol, pero el elefante es de lava negra: ese contraste blanco y negro es la firma del barroco catanés. Según la leyenda, el animal recuerda al mago Eliodoro. La fuente simboliza el renacimiento de la ciudad tras el terremoto. Es el punto de encuentro de todos.

Catedral, Palacio de los Elefantes y Palacio de los Clérigos

La plaza es un catálogo de arquitecturas barrocas. En el lado este domina la Catedral de Santa Águeda, dedicada a la patrona que se celebra el 5 de febrero. La iglesia, concebida como ‘ecclesia munita’, mezcla estilos normando, barroco y neoclásico; en su interior conserva las reliquias de Santa Águeda, capillas laterales, monumentos funerarios y la tumba del compositor Vincenzo Bellini. En el lado norte se encuentra el Palacio de los Elefantes, sede del Ayuntamiento, con balcones adornados con elefantitos y con la letra A de Santa Águeda. Junto a él, el Palacio de los Clérigos, conectado a la Catedral por un pasadizo sobre Porta Uzeda, alberga el Museo Diocesano. Desde aquí se accede a las terrazas del Seminario de los Clérigos y de Porta Uzeda: a un lado, la plaza con el Liotru y la via Etnea, con el Etna al fondo; al otro, las murallas de Carlos V, el puerto y el Castillo Ursino. En el lado opuesto, la Fuente del Amenano y la Pescheria.

Bajo la plaza: Termas Aquilianas y río Amenano

Bajo el pavimento de la Plaza del Duomo se esconde otro mundo. Las Termas Aquilianas son estructuras termales romanas fechadas en los siglos IV-V, situadas a 4-5 metros de profundidad. Se accede desde el Museo Diocesano o por una breve escalinata entre el Duomo y el Palazzo dei Chierici. Un corredor con bóveda de cañón, excavado entre las estructuras romanas y los cimientos de la catedral, permite recorrer las capas subterráneas de la ciudad. Aquí fluye el río Amenano, que reaparece en la superficie en la cercana fuente. El nombre de las termas se deduce de una inscripción sobre una placa de mármol lunense, dividida en seis fragmentos principales, que probablemente data de la primera mitad del siglo V y hoy se expone en el Museo cívico del Castillo Ursino. Sepultadas por los terremotos de 1169 y 1693, fueron desenterradas por el príncipe de Biscari; en 1856 nuevos descubrimientos revelaron otros restos, quizá un caldarium. Tras las restauraciones, se han reabierto al público.

Por qué visitarla

Primer motivo: La Plaza del Duomo es el punto de partida ideal para leer Catania. En pocos pasos pasas de la Catedral al Ayuntamiento, del Liotru a la Fuente del Amenano, y comprendes al instante el alma barroca de la ciudad. Segundo: aquí la arquitectura no solo se mira, se vive. La plaza es peatonal y se usa durante todo el día: cataneses que se encuentran, turistas que fotografían, puestos y locales alrededor. Tercero: es uno de los pocos lugares donde puedes literalmente bajar bajo la superficie y ver las Termas Achilianas, con el río Amenano que aún corre. Y luego está la Pescheria, a dos pasos de la Fuente del Amenano: un mercado de pescado todavía activo, ruidoso y colorido, que conserva el folclore tradicional. Si quieres entender Catania sin caminar demasiado, empieza aquí. No es solo una plaza de postal: es el centro neurálgico de la ciudad.

Cuándo ir

¿El momento más sugerente? Para mí, a primera hora de la mañana, cuando la plaza todavía está casi vacía y la piedra volcánica y el blanco de la caliza se encienden despacio. A esa hora la Pescheria empieza a moverse y el ambiente es más auténtico. También al caer la tarde funciona la plaza: las luces iluminan la fachada de la Catedral, el Liotru se recorta contra el cielo y la gente se detiene para el aperitivo o un paseo. Si quieres el máximo de folclore, elige los días de la fiesta de Santa Águeda, cuando la plaza se convierte en un río de gente. Como alternativa, un día despejado de media estación es perfecto para disfrutar de la vista del Etna con la Via Etnea de fondo. El pleno verano a mediodía, con el sol pegando fuerte, es menos agradable: mejor evitarlo o buscar la sombra de los soportales.

En los alrededores

A dos pasos de la plaza se encuentra la Pescheria, el mercado de pescado histórico de Catania, aún en activo: aquí el folclore está garantizado, entre puestos de pescado, voces y colores. Sin salir de la zona, puedes visitar el Museo Diocesano en el Palazzo del Seminario dei Chierici y subir a las terrazas de Porta Uzeda: el panorama abarca desde la plaza con el Liotru y via Etnea hasta las murallas de Carlos V, el puerto y los Archi della Marina. Si tienes tiempo, alarga hasta el Castillo Ursino, que alberga el Museo cívico con la inscripción de las Termas Achilianas. Y luego está la Iglesia de la Badia di Sant’Agata, a pocos pasos, con su cúpula visible desde lejos. Son lugares reales, vinculados a la historia de la plaza, que enriquecen la visita sin hacerte salir del centro histórico. No hace falta desplazarse demasiado: Piazza Duomo ya es un cruce de caminos.

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💡 Quizás no sabías que…

En el centro de la plaza, el Liotru no es solo un elefante de lava: según la leyenda recuerda al mago Eliodoro. En la fuente del Amenano, llamada ‘Acqua o’ Linzolu’, los cataneses todavía arrojan moneditas; el agua que brota es la del río subterráneo Amenano. En el obelisco, un globo con la cruz y las iniciales de Santa Águeda cierra simbólicamente la mirada sobre la plaza.