Introducción
El Monte Barone, con sus 2044 metros, es el símbolo de Valsessera. Una vez en la cima, el panorama de 360 grados te deja sin aliento: desde el Monte Rosa hasta la llanura del Po, todo parece al alcance de la mano. No es un paseo, pero la excursión de dificultad media regala emociones auténticas, entre bosques, crestas y un refugio acogedor. Prepárate para un desnivel de 1120 metros, pero vale la pena.
Apuntes históricos
El área del Monte Barone tiene una historia vinculada a la industria textil. En la década de 1930, Ermenegildo Zegna inició una labor de valorización ambiental y social en Trivero, plantando miles de árboles y creando infraestructuras. En 1993 nace el Oasis Zegna, un parque natural de aproximadamente 100 km² que abarca estas montañas. La propia cumbre ha sido escenario de carreras de skyrunning y montaña, testimonio de su atractivo deportivo.
El sendero: naturaleza y aventura
Se parte desde Le Piane (969 m) en el municipio de Coggiola. El sendero G1/G8 se adentra en un bosque de abedules, bordea arroyos y cruza puentecillos. Después del Refugio La Ciota, la subida se hace más pronunciada. Un tramo equipado con cuerdas fijas (Le Scarpie) requiere cierta atención, pero se puede superar con paso seguro. Al llegar al Refugio Barone (1590 m), se puede reponer fuerzas antes de afrontar la cresta final hacia la cima.
Panoramas desde la cima
Desde la cruz metálica, la vista se extiende 360 grados. Al norte domina el Monte Rosa con sus glaciares, al sur la llanura se pierde en el horizonte. Los Prealpes Bielleses, la Valsesia y las montañas valdostanas enmarcan el paisaje. En la cima encontrarás una rosa de los vientos que ayuda a identificar los picos. Es el lugar perfecto para una pausa fotográfica, quizás escuchando la campanilla de una pequeña virgen un poco más abajo.
Por qué visitarlo
Tres motivos: primero, el panorama impresionante – difícilmente encuentras una vista tan completa de los Alpes y la llanura. Segundo, la variedad del recorrido: bosques, prados, un tramo rocoso equipado y un refugio acogedor. Tercero, la posibilidad de hacer un circuito pasando por La Spelonca, un rincón artístico con incisiones en roca obra de Ales. Perfecto para quienes buscan una excursión desafiante pero gratificante.
Cuándo ir
¿El mejor momento? La primavera, porque la exposición sur hace que la nieve se derrita pronto, y la segunda parte del otoño, hasta las primeras nevadas. En verano, el sendero tiene poca sombra y puede hacer mucho calor. Es mejor salir temprano por la mañana para disfrutar de la mejor luz y evitar el calor de la tarde. Siempre revisa las condiciones del tramo equipado: con hielo o nieve se vuelve peligroso.
En los alrededores
Dos joyas: La Spelonca, una cantera convertida en refugio de piedra con teleférico e incisiones poéticas de Ales, a pocos pasos del recorrido circular. Y el Oasi Zegna, el parque natural creado por Ermenegildo Zegna, con bosques, senderos y obras de arte al aire libre. Vale la pena desviarse a Trivero para descubrir las arquitecturas y la historia del Lanificio Zegna.