La Villa Popea en Torre Annunziata, conocida como Oplontis, es una villa romana del siglo I d.C., probablemente propiedad de Popea Sabina, esposa de Nerón. Enterrada por la erupción del Vesubio del 79 d.C., fue preservada por una capa de lodo y lapilli que mantuvo intactos frescos, mosaicos y estructuras arquitectónicas. Ofrece una experiencia auténtica y recogida, lejos del bullicio de los sitios más famosos.
- Frescos del Segundo Estilo pompeyano con colores vivos y escenas mitológicas perfectamente conservadas.
- Gran piscina romana de más de 60 metros y jardín reconstruido con especies antiguas.
- Termas privadas con sistema de calefacción hipocausto aún visible.
- Patrimonio UNESCO y ambiente íntimo sin las multitudes de Pompeya.

Villa romana de Oplontis, patrimonio UNESCO, con frescos del Segundo Estilo pompeyano perfectamente conservados, termas privadas y un gran peristilo con piscina. Parada ideal para quienes buscan historia sin multitudes.
- https://pompeiisites.org/oplontis/villa-di-poppea/
- Via Sepolcri, Napoli (NA)
- +39 081 8575 347
- Abrir en Google Maps
- Ver en Google Imágenes Villa Poppaea a Napoli
Información útil
Introducción
Apuntes históricos
- Siglo I a.C.: Construcción de la villa.
- Siglo I d.C.: Propiedad de Poppaea Sabina.
- 79 d.C.: Sepultamiento por la erupción del Vesubio.
- Siglo XVIII: Primeros descubrimientos casuales.
- Siglo XX: Excavaciones arqueológicas sistemáticas.
Los frescos: un viaje en el color
El jardín y la piscina: lujo al aire libre
Por qué visitarla
Cuándo ir
En los alrededores
Itinerarios en los alrededores
💡 Quizás no sabías que…
Uno de los detalles más fascinantes es la presencia de un gran triclinio estival decorado con frescos de escenas de jardín, que creaba la ilusión de estar al aire libre. Las excavaciones también han revelado restos de ánforas que contenían vino y aceite, abandonadas apresuradamente durante la erupción, y un sistema de calefacción hipocausto aún visible en las termas. La villa incluso tenía una piscina climatizada. La leyenda local sostiene que algunos frescos, particularmente bien conservados, fueron protegidos por una capa de ceniza fina que fijó sus colores durante siglos.



