Catedral de San Zenón en Pistoia: obras maestras de arte e historia

La Catedral de San Zenón es el corazón espiritual y artístico de Pistoia. Con su fachada románica de rayas blancas y negras y su campanario de 67 metros de altura, domina la Piazza del Duomo. En su interior, obras maestras como el Altar de plata de San Jacopo, una obra de orfebrería única, y obras de grandes maestros como Filippo Brunelleschi y Andrea del Verrocchio.
Altar de plata de San Jacopo: obra maestra de orfebrería gótica con 628 figuras, realizada entre los siglos XIII y XV.
Crucifijo de Coppo di Marcovaldo: cruz pintada de 1274, obra del maestro florentino y su hijo.
Monumento Forteguerri de Verrocchio: monumento funerario iniciado por Andrea del Verrocchio.
Cripta y campanario: visita la cripta románica y admira el campanario de 67 metros de altura.


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Copertina itinerario Catedral de San Zenón en Pistoia: obras maestras de arte e historia
Visita la Catedral de Pistoia, custodio del Altar de plata de San Jacopo y obras de Brunelleschi y Verrocchio, en el corazón de la ciudad.

Información útil


Bienvenidos a la Piazza del Duomo

La Catedral de San Zeno domina la plaza con su fachada románica de tres órdenes de logias y franjas de mármol blanco y negro. Al entrar, el ambiente cambia: el interior de tres naves, con las armaduras de madera restauradas, te recibe con un sentido de solemnidad. Aquí la historia y el arte se entrelazan en cada rincón. No solo está la imponencia de la arquitectura: está el calor de la madera, el brillo de la plata, el silencio de la cripta. Es un lugar que habla al visitante, si sabes escuchar.

Una historia de mil años

La primera mención de la catedral está en un acta notarial del 923. Dos incendios (1108 y 1202) marcaron sus reconstrucciones. En 1145 el obispo Atto consagró el altar de San Jacopo. Entre vicisitudes, la fachada se completó en 1449 y en el siglo XVI la tribuna barroca transformó el ábside. La restauración de 1952-1966 devolvió el edificio a su aspecto medieval. En 1965 se convirtió en basílica menor. Aquí la cronología:

  • 923: primera atestación
  • 1145: llegada de la reliquia de San Jacopo
  • 1287: inicio del Altar de plata
  • 1473: Verrocchio inicia el monumento Forteguerri
  • 1598-1614: tribuna barroca
  • 1952-1966: restauración románica

El Altar de plata: un tesoro de casi un milenio

En la Capilla del Crucifijo (antigua de San Jacopo) se esconde la obra maestra absoluta: el Altar de plata de San Jacopo. Iniciado en 1287 por Andrea di Jacopo d’Ognabene, fue realizado por una docena de maestros hasta 1456. Con un peso de casi una tonelada, está compuesto por 628 figuras. Entre los cinceladores se encontraba un joven Filippo Brunelleschi (a él se deben dos profetas y dos santos). No te pierdas el relicario de Lorenzo Ghiberti (1407) con un hueso de Santiago. Es una experiencia única: la plata brilla en la penumbra, cada frontal cuenta historias bíblicas.

Monumento Forteguerri y otras maravillas

Recorriendo la nave izquierda encontrarás el monumento al cardenal Niccolò Forteguerri, comenzado por Andrea del Verrocchio en 1473 y completado por Lorenzetto. El Redentor bendiciendo y las Virtudes son de una gracia exquisita. Enfrente, en la nave derecha, un Crucifijo sobre tabla (1274) de Coppo di Marcovaldo y su hijo Salerno, con escenas de la vida de Cristo. Un poco más adelante, la Capilla de San Donato alberga una Virgen con el Niño de Lorenzo di Credi. En resumen, un museo al aire libre.

Tres buenas razones para entrar

Primero: admirar de cerca el Altar de plata, único en Italia por su tamaño y finura. Segundo: descubrir las obras de dos gigantes del Renacimiento, Brunelleschi y Verrocchio, en un contexto inesperado. Tercero: vivir el ambiente de una catedral que ha visto pasar peregrinos camino a Santiago (la concha en la Rosa de los Vientos exterior es su símbolo). Y además, la entrada es gratuita, así que no tienes excusa.

El momento adecuado

Si puedes, elige el atardecer: la luz baja se filtra a través de las biforas y enciende la plata del altar. En verano, el 16 de julio se celebra San Jacopo con la Vestición de la estatua (la cubren con un manto rojo). Es un espectáculo de fe y tradición. De lo contrario, una mañana entre semana garantiza la tranquilidad para disfrutar cada detalle sin prisas.

En los alrededores del duomo

Nada más salir, la Piazza del Duomo es ya una joya. Pero no te pierdas el Ospedale del Ceppo en la via Silvestro Frati: su friso de terracota vidriada de Giovanni della Robbia es espectacular. Si tienes más tiempo, la Iglesia de San Giovanni Fuorcivitas alberga un púlpito de Giovanni Pisano. A dos pasos estás en otro siglo.

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💡 Quizás no sabías que…

Según la tradición, los pistoieses comenzaron a venerar a San Zenón después de que, en el año 589, las aguas del Adige se detuvieran frente a su iglesia en Verona, salvándola. Cada 16 de julio, la estatua de San Jacopo en la fachada se viste con un manto de lana rojo, una tradición llamada Vestición de San Jacopo.