Introducción
Cuando llegas a Villa La Màgia, lo primero que notas es el silencio. Luego la mirada se dirige más allá de la verja, hacia la fachada clara que se refleja en el lago artificial. Aquí en Quarrata, en la provincia de Pistoia, una villa medicea patrimonio de la UNESCO se revela poco a poco: no solo historia, sino también arte contemporáneo que juega con la luz, los colores y el paisaje. El parque siempre está abierto, y los domingos puedes visitar los interiores con un guía. Es un lugar que te llega adentro, sin prisas.
Apuntes históricos
La historia de Villa La Màgia comienza en 1335, cuando los Panciatichi compran el terreno y construyen una casa-torre. En 1583 el gran duque Francisco I de Médici la adquiere y encarga a Bernardo Buontalenti la restauración, quien también realiza el lago artificial. Tras los Médici, pasan a los Attavanti: ellos añaden la escalera monumental y la capilla neogótica. Luego los Ricasoli y los Amati, que la mantienen hasta el año 2000, cuando el Ayuntamiento de Quarrata la compra y la restaura. En 2013 se convierte en patrimonio de la UNESCO. Hoy es un activo centro cultural.
Arte contemporáneo en el parque
Paseando por el parque te encuentras con instalaciones que parecen haber nacido allí. Fabrizio Corneli con su luz, Anne y Patrick Poirier con la ‘Fábrica de la Memoria’ que parece un cerebro de piedra. Luego el ‘Jardín invertido’ de Nagasawa: dos círculos de piedra que se cruzan, con un granado en el centro. Y también Daniel Buren con su fuente hexagonal que enmarca las colinas del Montalbano. Cada obra es un diálogo entre naturaleza y arte. Los domingos, con la visita guiada, se descubren también los detalles ocultos.
El bordado a modano y las colecciones
Dentro de la villa hay un tesoro de artesanía: la colección ‘Un hilo entre arte y artesanía’ con piezas realizadas con bordado a modano, una técnica antigua que aquí en Quarrata tiene raíces profundas. La fotógrafa Lucia Baldini las ha interpretado de una manera nueva. Luego están las obras de Agenore Fabbri y Alfredo Fabbri, y los muebles históricos que cuentan la historia de la villa hasta los años 80. Cada habitación tiene una pieza de historia diferente: desde la bodega con las obras de Gavazzi hasta el salón decorado al fresco por Ferretti.
Por qué visitarlo
Tres motivos, prácticos. Primero: es una villa medicea poco concurrida, alejada del turismo masivo. Segundo: el parque de arte contemporáneo es uno de los más interesantes de la Toscana, con obras site-specific que cambian con la luz del día. Tercero: los domingos hay visita guiada de 90 minutos que incluye los interiores y el jardín histórico, con un costo reducido (8 euros, 5 euros la reducida). Reserva en la biblioteca, plazas limitadas a 25 personas. Consejo: lleva efectivo, no aceptan tarjetas.
Cuándo ir
Si puedes, elige un domingo de mayo o septiembre. El parque es hermoso en todas las estaciones, pero en primavera los colores son explosivos y las instalaciones al aire libre cobran vida con la luz cambiante. La mañana temprano o al atardecer brindan atmósferas mágicas, especialmente cerca del lago. En verano, el jardín histórico está abierto hasta las 19 horas, pero el calor puede ser intenso. En otoño, con las hojas cayendo, las obras de arte parecen aún más integradas en el paisaje.
En los alrededores
A pocos kilómetros, el centro de Pistoia merece un paseo: la plaza del Duomo, el Baptisterio y la iglesia de San Giovanni Fuorcivitas. Si te gusta el arte contemporáneo, sigue el camino hacia el Montalbano: hay otras villas mediceas como la Villa de Artimino. O bien, para un chapuzón en la naturaleza, el biotopo del Padule di Fucecchio es un área húmeda protegida perfecta para el avistamiento de aves. Desde Quarrata, todo está cerca, pero sin prisas.