Monumento a la Victoria en Bolzano: exposición BZ ’18-’45

El Monumento a la Victoria de Bolzano es un arco de mármol de Marcello Piacentini, inaugurado el 12 de julio de 1928. Desde 2014 alberga el recorrido BZ ’18–’45: un monumento, una ciudad, dos dictaduras, entre salas subterráneas, vídeos y documentos. Se encuentra en la plaza de la Victoria, cerca del Talvera y del centro histórico.
Entrada gratuita y recorrido accesible sin barreras.
13 salas en 700 m² más la capilla con frescos de Guido Cadorin.
– Visitas guiadas gratuitas para grupos y escuelas, con reserva previa.
– Abierto de martes a domingo, cerrado los lunes.


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Copertina itinerario Monumento a la Victoria en Bolzano: exposición BZ '18-'45
El Siegesdenkmal de la plaza de la Victoria de Bolzano, diseñado por Marcello Piacentini entre 1926 y 1928, alberga el recorrido BZ ’18-’45: entrada gratuita, visitas guiadas y acceso sin barreras.

Información útil


Introducción: un arco de mármol que no pasa desapercibido

La plaza de la Victoria, en Bolzano, tiene un problema de dimensiones: el Monumento a la Victoria (Siegesdenkmal) ocupa el espacio y lo domina. Es un imponente arco triunfal de mármol, casi un templo con altas columnas y fasces lictorias, firmado por Marcello Piacentini y construido entre 1926 y 1928. Desde fuera parece majestuoso, un poco fuera de escala respecto a la ciudad que lo rodea; de cerca llaman la atención la piedra clara, las inscripciones y las esculturas. Durante mucho tiempo fue un lugar incómodo, símbolo del fascismo y de la frontera italianizada, y hoy es precisamente esto lo que lo hace interesante: un monumento que no se despacha con una foto rápida. Uno se detiene, lee, siente un poco de incomodidad, y está bien así. Porque también es el punto de partida de la exposición BZ ’18–’45.

Apuntes históricos: de Kaiserjäger a Siegesdenkmal

El monumento se alza donde en época austrohúngara estaba el Monumento a los Kaiserjäger, inconcluso y retirado tras la ocupación italiana del Alto Adigio el 3 de noviembre de 1918. La primera piedra se colocó el 12 de julio de 1926 en presencia de Víctor Manuel III; la inauguración llegó el 12 de julio de 1928, aniversario de la muerte de Cesare Battisti. La inscripción latina contenía la palabra barbaros, sustituida después por ceteros. En 1978 un atentado con explosivos dañó las hermas de Adolfo Wildt; en 2001 la plaza fue rebautizada como de la Paz, pero un referéndum al año siguiente devolvió el nombre original.

  • 1918 – retirada del monumento a los Kaiserjäger
  • 12 de julio de 1926 – colocación de la primera piedra
  • 12 de julio de 1928 – inauguración
  • 1978 – atentado con explosivos
  • 2001-2002 – plaza de la Paz y vuelta a la plaza de la Victoria
  • 2005 – placas en cuatro idiomas
  • 2014 – apertura del recorrido BZ ’18–’45
  • 2019 – derrumbe de una losa

Dentro del monumento: qué se ve en la exposición BZ ’18–’45

Aquí está la sorpresa: bajo el monumento se desciende y se entra en un recorrido de 13 salas subterráneas en unos 700 metros cuadrados, inaugurado en julio de 2014. La exposición se divide en dos áreas: el perímetro exterior ‘Historia y territorio’, con vídeos, fotos, carteles y documentos desde 1918 hasta 1945, y el perímetro interior ‘El monumento y su historia’. Cuatro salas en esquina plantean preguntas sobre el propio concepto de monumento, con muebles en forma de M que parecen deformarse. En el exterior, un anillo de LED negro rodea una columna central y muestra el título de la exposición en tres idiomas: un gesto contemporáneo que desacraliza la obra fascista. El montaje utiliza paneles de acero, gigantografías desenfocadas y vidrios asimétricos. También hay una capilla con frescos y una experiencia de realidad virtual.

Las firmas sobre el mármol: los artistas del monumento

Detrás de la imagen monolítica hay muchas manos. El proyecto es de Marcello Piacentini (Roma 1881–1960), una de las figuras centrales de la arquitectura italiana de principios del siglo XX. En el frontón este está la Victoria arquera de Arturo Dazzi; el frontón oeste alberga tres medallones de Pietro Canonica con la Nueva Italia, el Aire y el Fuego. Las ocho cabezas de soldados con casco y de animales en las columnas son de Giovanni Prini. En el interior, a los lados del altar con el Cristo redentor de Libero Andreotti, encontramos los bustos de Cesare Battisti, Fabio Filzi y Damiano Chiesa, obra de Adolfo Wildt. La cripta está decorada con frescos de Guido Cadorin. Saber quién hizo qué cambia la mirada: no es un bloque anónimo, es un catálogo de nombres y estilos diversos.

Por qué visitarlo (de verdad)

Primer motivo, muy práctico: la entrada es gratuita y el recorrido es accesible sin barreras arquitectónicas, con entrada para personas con discapacidad en Corso Libertà. Segundo: aquí no se celebra sin más, se reflexiona sobre dos dictaduras, la fascista y la nacionalsocialista, y sobre cómo Bolzano ha convivido con esta herencia. Es un museo que expone un problema, no una medalla. Tercero: su ubicación, entre el centro histórico y los Prati del Talvera, lo convierte en una parada fácil de encajar en un paseo. Añado un detalle para curiosos: para quien no puede o no quiere acercarse a las partes exteriores, hay una experiencia en realidad virtual con visores disponibles previa reserva. En definitiva, un lugar que sorprende más de lo que se espera de un arco de mármol.

Cuándo ir

La plaza está expuesta y el mármol claro cambia mucho con la luz. Las primeras horas de la mañana, cuando la Plaza de la Victoria aún está tranquila y hay pocos transeúntes, son quizá el mejor momento: el sol bajo hace resaltar las inscripciones y las esculturas. También el final de la tarde tiene su encanto, con una luz más suave sobre las columnas. Si puedes elegir, el otoño es ideal: el aire está limpio, los Prati del Talvera de al lado se llenan de color y la visita nunca es agobiante como en pleno verano. Ojo con un detalle banal pero útil: el recorrido expositivo cierra los lunes, así que evita ese día si quieres entrar y no solo mirar el exterior. Para horarios actualizados, mejor echar un vistazo al sitio web oficial.

Los alrededores: qué combinar con la visita

Una vez fuera del monumento, la mejor forma de continuar es caminar. A dos pasos están los Prados del Talvera, el gran pulmón verde junto al torrente, perfecto para un paseo o una pausa sobre la hierba. Vale la pena desplazarse hasta la Plaza del Tribunal, donde se encuentra el bajorrelieve monumental de Hans Piffrader: desde 2017 lleva la cita de Hannah Arendt «Nadie tiene derecho a obedecer», que dialoga bien con el recorrido del monumento. Y después está el centro histórico, con sus calles, sus pórticos y su mercado: un contraste agradable con la monumentalidad de la plaza. Combinar estas etapas ayuda a entender Bolzano, no solo su arco de mármol.

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💡 Quizás no sabías que…

En 1978, un atentado con explosivos dañó las hermas de Wildt; en 2001, la plaza pasó a llamarse plaza de la Paz, pero un referéndum en 2002 restableció el nombre de plaza de la Victoria. Desde 2005, cuatro placas en italiano, alemán, ladino e inglés contextualizan el monumento. Tras el derrumbe de una losa en 2019, una experiencia de realidad virtual permite observarlo de cerca.