Introducción
Si piensas en un jardín italiano, quizás imagines simetría y orden. Pero Villa Garzoni en Collodi es otra historia. Es una explosión barroca que te deja boquiabierto: escalinatas monumentales, juegos de agua que brotan de repente, estatuas mitológicas que parecen cobrar vida y un laberinto de boj que promete fortuna a los enamorados. Aquí cada rincón es una sorpresa, un viaje a la historia entre naturaleza y arquitectura. Ideal para una excursión de un día, te hará sentir como un explorador en un mundo encantado.
Apuntes históricos
La primera mención de la villa se remonta a 1633, cuando el marqués Romano Garzoni inició las obras. El jardín tomó forma en 1652 con terrazas al estilo italiano, pero se necesitaron más de 170 años para alcanzar el aspecto actual. El arquitecto lucense Ottaviano Diodati diseñó el sistema hidráulico y el Palacete de Verano (según diseño de Filippo Juvarra). La fama del jardín traspasó fronteras: ilustres huéspedes como Fernando de Austria y Ana de Médici lo visitaron. Curiosidad: Carlo Lorenzini, el autor de Pinocho, pasó aquí su infancia – su padre era el jardinero – y de Collodi tomó el seudónimo. Hoy el jardín está en restauración gracias a fondos PNRR.
El jardín en terrazas: juegos de agua y estatuas
El jardín se desarrolla en varios niveles aprovechando la pendiente de la colina. Se parte del parterre con setos de boj geométricos y estanques circulares donde brotan chorros de agua. Luego una espectacular escalinata tripartita, decorada con mosaicos de guijarros, conduce a un ninfeo con estatuas de Neptuno y Tritones: ¡en otro tiempo los visitantes se sorprendían con una cortina de agua! Subiendo aún más se encuentran estatuas de divinidades, campesinos y emperadores romanos. En la cima, la estatua de la Fama emite un chorro muy alto. No hay que perderse la Gruta de Neptuno, revestida de estalactitas, y el Teatro de Verzura con setos recortados y estatuas de las Musas.
El laberinto y el bosque de bambú
Un laberinto de setos de boj es uno de los rincones más queridos del jardín. Según la tradición, recorrerlo juntos trae buena suerte a los enamorados – ¡quién sabe si funciona! Antaño tenía juegos de agua que mojaban a los visitantes despistados. Cerca se esconde un bosque de bambú que parece sacado de una película oriental, perfecto para una pausa a la sombra. Para los más pequeños, hay invernaderos con pavos reales y la Collodi Butterfly House, un invernadero tropical con mariposas en libertad. Cada sendero lateral revela nuevos descubrimientos: estatuas de sátiros, bancos escondidos y rincones de paz.
Por qué visitarlo
Tres motivos prácticos: 1. Es uno de los jardines barrocos más bellos de Italia, con una atmósfera única entre fuentes y estatuas. 2. El vínculo con Pinocho: aquí Lorenzini encontró la inspiración – vale una visita incluso para los fans del muñeco. 3. La Collodi Butterfly House es un extra que encanta a grandes y pequeños, con mariposas exóticas volando libres. Además, las recientes restauraciones han devuelto su antiguo esplendor a estatuas y juegos de agua: es el momento ideal para verlo renacer.
Cuándo ir
Para disfrutar al máximo del jardín, les recomiendo la primavera (abril-junio), cuando los setos de boj están verdes y las floraciones de los parterres explotan de colores. También el otoño tiene su encanto, con luces cálidas y menos gente. Elijan la tarde: el sol bajo ilumina las estatuas y los juegos de agua crean reflejos mágicos. Eviten el pleno sol del mediodía en verano, porque el recorrido es en gran parte al aire libre. Lleven una cámara de fotos: ¡cada rincón merece una foto!
Alrededores
A pocos pasos del jardín se encuentra el Parque de Pinocho, un recorrido artístico dedicado al famoso muñeco, con instalaciones de artistas contemporáneos y la casa de las mariposas. Perfecto para familias. También en Collodi, merece una visita la Iglesia de los Santos Justo y Clemente (siglo XII) con frescos del siglo XIV. Si tienen tiempo, no se pierdan la localidad de Pescia, con su centro medieval y el mercado de flores. Una excursión que une naturaleza, arte y literatura en una mezcla imperdible.