La Pinacoteca Cívica de Ascoli Piceno, ubicada en el Palazzo dell’Arengo desde 1861, ofrece un recorrido cronológico a través del arte de las Marcas con obras desde la Edad Media hasta el siglo XVIII. La colección incluye pinturas, esculturas, cerámicas y objetos de arte aplicado, con salas dedicadas a maestros locales y una disposición clara que permite una visita completa en pocas horas.
- Palazzo dell’Arengo: edificio medieval de travertino con salas con frescos y vitrales del piso noble que crean atmósferas únicas
- Políptico de Sant’Emidio de Carlo Crivelli, obra maestra del siglo XV con detalles minuciosos y dorados
- Madonna del Latte de Pietro Alemanno, escultura en terracota del siglo XV de rara dulzura
- Obras de Cola dell’Amatrice que retratan los paisajes de las Marcas con escenarios reconocibles aún hoy
La Pinacoteca Cívica de Ascoli Piceno alberga obras maestras desde la Edad Media hasta el siglo XVIII en el Palazzo dell’Arengo, con obras de Carlo Crivelli, Cola dell’Amatrice y esculturas de Pietro Alemanno. Descubre el Políptico de Sant’Emidio y la Madonna del Latte.
- Piazza Arringo, Ascoli Piceno (AP)
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Información útil
Un palacio que narra
Apuntes históricos
- 1861: Fundación oficial de la Pinacoteca Cívica
- Finales del siglo XIX: Primeras instalaciones en el Palazzo dell’Arengo
- Primera mitad del siglo XX: Ampliación con obras de artistas locales como De Carolis
- Años recientes: Restauraciones y reorganización de las salas para valorizar el recorrido cronológico
Las obras maestras que no te puedes perder
El arte que habla del territorio
Por qué visitarlo
Cuándo ir
En los alrededores
💡 Quizás no sabías que…
Entre las obras más curiosas está el ‘San Jorge y el dragón’ de Pietro Alemanno, una pintura del siglo XV que muestra un dragón de aspecto casi ‘doméstico’, alejado de las representaciones monstruosas típicas de la época. La leyenda local cuenta que el artista, inspirándose en la estatua del santo en la fachada de la Catedral, quiso hacer al monstruo menos aterrador para no impresionar a los niños que visitaban la iglesia. Otro detalle que pocos notan: algunas pinturas sobre tabla conservan aún en el reverso los antiguos sellos de cera de las familias nobles ascolanas que las encargaron, un rastro tangible de su historia.
