Museo Naval Romano de Albenga: el mayor barco mercante romano

El Museo Naval Romano de Albenga te lleva a bordo del mayor barco mercante romano jamás encontrado en el Mediterráneo. Ubicado en el histórico Palacio Peloso Cepolla, el museo cuenta la historia del naufragio descubierto en 1950 frente a la isla Gallinara, gracias al trabajo pionero de Nino Lamboglia. Entre ánforas, equipos navales y objetos de la vida cotidiana, vivirás una experiencia inmersiva entre arqueología e historia.

Qué encontrarás en el museo:
Más de 10.000 ánforas recuperadas del naufragio, dispuestas como en la bodega original
– Reconstrucciones 3D y recorrido virtual del yacimiento subacuático
– Colección de vasijas de farmacia en cerámica blanco-azul (siglos XVI-XIX)
– Exposición permanente sobre la prehistoria del Valle de Pennavaira

Información práctica: El museo está abierto de martes a domingo, con horario variable según la temporada. Entrada general 6 €, reducida 4 €. Dirección: Piazza San Michele, 12, Albenga.

Copertina itinerario Museo Naval Romano de Albenga: el mayor barco mercante romano
El Museo Naval Romano de Albenga, ubicado en el Palacio Peloso Cepolla, exhibe los restos del naufragio de un barco de carga del siglo I a.C., con más de 10.000 ánforas y una instalación inmersiva que recrea la bodega. Un viaje a la arqueología subacuática.

Información útil


Un viaje a la bodega de un gigante romano

Entrar en el Museo Naval Romano de Albenga es como sumergirse en una página de historia. Alojado en el histórico Palacio Peloso Cepolla, el museo te recibe con una reconstrucción fiel de la bodega de un mercante romano del siglo I a.C., el más grande jamás encontrado en el Mediterráneo. Más de 10.000 ánforas están dispuestas en estanterías de madera, exactamente como yacían en el fondo marino. La instalación es inmersiva: videos, reconstrucciones en 3D y un suelo serigrafiado que reproduce el fondo del barco te hacen sentir parte de la carga. Una experiencia que une arqueología y evocación, perfecta para quienes aman la historia antigua.

Un viaje a la bodega de un gigante romano

Entrar en el Museo Naval Romano de Albenga es como sumergirse en una página de historia. Alojado en el histórico Palacio Peloso Cepolla, el museo te recibe con una reconstrucción fiel de la bodega de un mercante romano del siglo I a.C., el más grande jamás encontrado en el Mediterráneo. Más de 10.000 ánforas están dispuestas en estanterías de madera, exactamente como yacían en el fondo marino. La instalación es inmersiva: videos, reconstrucciones en 3D y un suelo serigrafiado que reproduce el fondo del barco te hacen sentir parte de la carga. Una experiencia que une arqueología y evocación, perfecta para quienes aman la historia antigua.

Historia de un naufragio y del nacimiento de la arqueología subacuática

El barco naufragó entre el 100 y el 90 a.C. frente a la Isla Gallinara, con un cargamento de vino campano destinado a Francia y España. En 1925 un pescador lo encontró, pero fue Nino Lamboglia, pionero de la arqueología subacuática, quien dirigió las excavaciones a partir de 1950. En trece campañas se recuperaron más de 10.000 objetos. Aquí los momentos clave:

  • 100–90 a.C. – Naufragio del barco onerario.
  • 1925 – Descubrimiento del pecio.
  • 1950 – Inicio de las excavaciones sistemáticas de Lamboglia.
  • 2023 – Reapertura del museo tras la renovación.

Historia de un naufragio y del nacimiento de la arqueología subacuática

El barco naufragó entre el 100 y el 90 a.C. frente a la Isla Gallinara, con un cargamento de vino campano destinado a Francia y España. En 1925 un pescador lo encontró, pero fue Nino Lamboglia, pionero de la arqueología subacuática, quien dirigió las excavaciones a partir de 1950. En trece campañas se recuperaron más de 10.000 objetos. Aquí los momentos clave:

  • 100–90 a.C. – Naufragio del barco onerario.
  • 1925 – Descubrimiento del pecio.
  • 1950 – Inicio de las excavaciones sistemáticas de Lamboglia.
  • 2023 – Reapertura del museo tras la renovación.

La carga: ánforas y vino campano

La carga del barco estaba compuesta por más de 10.000 ánforas, principalmente del tipo Dressel 1B, que contenían vino de Campania. Las ánforas se estibaban con el sistema de ‘tablero de ajedrez’, selladas con tapones de corcho y argamasa, a veces con una piña para aromatizar. Además del vino, el barco transportaba cerámica de barniz negro, ocho cascos de bronce (quizás contra los piratas), una rueda de plomo para fabricar cuerdas, un cuerno apotropaico y objetos cotidianos como fichas de juego y utensilios de pesca. En el museo, una pared entera está dedicada a estas ánforas, dispuestas tal como en la bodega original.

La carga: ánforas y vino campano

La carga del barco estaba compuesta por más de 10.000 ánforas, principalmente del tipo Dressel 1B, que contenían vino de Campania. Las ánforas se estibaban con el sistema de ‘tablero de ajedrez’, selladas con tapones de corcho y argamasa, a veces con una piña para aromatizar. Además del vino, el barco transportaba cerámica de barniz negro, ocho cascos de bronce (quizás contra los piratas), una rueda de plomo para fabricar cuerdas, un cuerno apotropaico y objetos cotidianos como fichas de juego y utensilios de pesca. En el museo, una pared entera está dedicada a estas ánforas, dispuestas tal como en la bodega original.

La exposición: entre hallazgos y multimedia

El museo se divide en tres salas. La primera introduce el territorio y el Parque Marítimo, con visores para videos submarinos. La segunda exhibe hallazgos de los pecios circundantes a la Isla Gallinara. Pero el corazón es la tercera sala, dedicada al pecio “A” de Albenga: aquí una reconstrucción 3D y un virtual tour te llevan a 50 metros de profundidad. El suelo serigrafiado reproduce el fondo del barco, y las vitrinas digitales muestran anclas, ánforas e incluso botellas de vino obtenido de las ánforas. La experiencia se enriquece con una colección de vasijas de farmacia de los siglos XVII-XIX y la exposición “Prehistoria en Val Pennavaira”.

La exposición: entre hallazgos y multimedia

El museo se divide en tres salas. La primera introduce el territorio y el Parque Marítimo, con visores para videos submarinos. La segunda exhibe hallazgos de los pecios circundantes a la Isla Gallinara. Pero el corazón es la tercera sala, dedicada al pecio “A” de Albenga: aquí una reconstrucción 3D y un virtual tour te llevan a 50 metros de profundidad. El suelo serigrafiado reproduce el fondo del barco, y las vitrinas digitales muestran anclas, ánforas e incluso botellas de vino obtenido de las ánforas. La experiencia se enriquece con una colección de vasijas de farmacia de los siglos XVII-XIX y la exposición “Prehistoria en Val Pennavaira”.

Tres buenas razones para no perdérselo

1. El mayor barco mercante romano conocido: ver más de 10.000 ánforas apiladas como en la bodega es una emoción única. 2. Arqueología subacuática accesible: sin mojarte, exploras un pecio gracias a tecnologías inmersivas. 3. Un palacio histórico: el Palacio Peloso Cepolla es una joya del Seiscientos, con frescos y portales de pizarra. Además, la entrada reducida a 4 € para menores de 14 y mayores de 65 lo convierte en una excursión económica. No te pierdas las otras colecciones: los vasos de farmacia y la prehistoria del Val Pennavaira.

Tres buenas razones para no perdérselo

1. El mayor barco mercante romano conocido: ver más de 10.000 ánforas apiladas como en la bodega es una emoción única. 2. Arqueología subacuática accesible: sin mojarte, exploras un pecio gracias a tecnologías inmersivas. 3. Un palacio histórico: el Palacio Peloso Cepolla es una joya del Seiscientos, con frescos y portales de pizarra. Además, la entrada reducida a 4 € para menores de 14 y mayores de 65 lo convierte en una excursión económica. No te pierdas las otras colecciones: los vasos de farmacia y la prehistoria del Val Pennavaira.

El mejor momento para visitarlo

El museo está abierto todo el año, cerrado los lunes. La primavera y el otoño son ideales: los días son templados y la ciudad menos concurrida. Si vienes en verano, aprovecha los horarios extendidos hasta la tarde (19:30) y visita en las horas menos calurosas. Para una experiencia más íntima, elige la mañana, cuando los grupos escolares aún no han llegado. En invierno los horarios se reducen, pero el ambiente recogido del palacio es perfecto para sumergirse en la historia romana.

El mejor momento para visitarlo

El museo está abierto todo el año, cerrado los lunes. La primavera y el otoño son ideales: los días son templados y la ciudad menos concurrida. Si vienes en verano, aprovecha los horarios extendidos hasta la tarde (19:30) y visita en las horas menos calurosas. Para una experiencia más íntima, elige la mañana, cuando los grupos escolares aún no han llegado. En invierno los horarios se reducen, pero el ambiente recogido del palacio es perfecto para sumergirse en la historia romana.

Qué ver en los alrededores

Tras el museo, piérdanse en el centro histórico de Albenga: la Catedral de San Miguel (siglo XII) y el Baptisterio paleocristiano están a dos pasos. Si aman el mar, den un paseo en barco hasta la Isla Gallinara, área marina protegida donde yace el pecio. En la isla se pueden ver los restos de una antigua abadía. Para un chapuzón en la naturaleza, el Parque Marítimo ofrece senderos costeros con vistas impresionantes. Albenga también es famosa por sus torres medievales: no se pierdan la Torre Cazzulini.

Qué ver en los alrededores

Tras el museo, piérdanse en el centro histórico de Albenga: la Catedral de San Miguel (siglo XII) y el Baptisterio paleocristiano están a dos pasos. Si aman el mar, den un paseo en barco hasta la Isla Gallinara, área marina protegida donde yace el pecio. En la isla se pueden ver los restos de una antigua abadía. Para un chapuzón en la naturaleza, el Parque Marítimo ofrece senderos costeros con vistas impresionantes. Albenga también es famosa por sus torres medievales: no se pierdan la Torre Cazzulini.

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💡 Quizás no sabías que…

Una curiosidad: el barco también transportaba ocho cascos de bronce, probablemente para defensa contra la piratería, y un cuerno apotropaico de plomo, símbolo de protección. Además, con el vino de las ánforas recuperadas se ha producido un vino arqueológico, que se puede degustar en eventos especiales. Un toque de historia que sigue viva.