Imperia en un día: Villa Grock, torre y aceite

¿Imperia en un día? Se puede, y te sorprenderá. Empieza por Villa Grock, la mansión del famoso payaso suizo, con habitaciones surrealistas y un parque encantado. Luego sube a la Torre de Prarola, antigua torre de vigilancia con vistas impresionantes al mar. Por último, visita el Museo del Olivo para descubrir los secretos del oro líquido ligur. Entre etapa y etapa, pasea por las calles del centro y para en una focaccería. La Torre de Prarola es accesible a pie desde el paseo marítimo, mientras que Villa Grock se encuentra en la colina de Oneglia. El museo está en el centro de Oneglia, cerca del puerto. Un itinerario compacto pero rico, perfecto para una inmersión en el arte y la tradición ligur. Consejo: reserva la visita a Villa Grock con antelación, y no olvides probar el aceite de oliva virgen extra en el museo. Este recorrido une historia, extravagancia y sabores, ideal para quienes quieren vivir Imperia de forma auténtica.

🗺️ Itinerario en pocas palabras

En un solo día, Imperia te regala una mezcla de arte, historia y sabores. De la fantasía de Villa Grock a la tradición olivarera, este itinerario es perfecto para quienes buscan una experiencia auténtica en Liguria.

  • Ideal para quienes aman el arte extravagante y la cultura del aceite
  • Puntos fuertes de las etapas: únicas y fuera de lo común
  • Para quien quiere un día diferente a lo habitual

Etapas del itinerario


Etapa n.º 1

Villa Grock, el sueño de un payaso

Villa GrockCuando se llega a Villa Grock, en las colinas de Oneglia, se entiende enseguida que no es una villa cualquiera. Construida entre 1924 y 1930 por el célebre payaso suizo Adrien Wettach, conocido como Grock, esta mansión es una auténtica obra de arte excéntrica. Entre estilos liberty, barrocos y orientales, cada rincón cuenta la personalidad visionaria de su creador. El parque de 7.000 m² es un laberinto de simbolismos: fuentes, esferas, relojes de sol y un estanque elíptico. En el interior, el Museo del Payaso ofrece un recorrido interactivo entre salas de música, espejos deformantes y objetos originales. No te pierdas la terraza panorámica con vistas a la ciudad. Abierto de lunes a domingo (cerrado martes y jueves), la entrada cuesta 5,50 €. Una experiencia que mezcla arte, historia y un toque de magia, perfecta para empezar el día en Imperia.

No te lo pierdas si…

Quien visita Villa Grock es un viajero curioso, que ama el arte fuera de lo común y no teme dejarse sorprender por un payaso que convirtió su casa en una obra maestra.

Villa Grock

Etapa n.º 1

Villa Grock, el sueño de un payaso

Villa GrockCuando se llega a Villa Grock, en las colinas de Oneglia, se entiende enseguida que no es una villa cualquiera. Construida entre 1924 y 1930 por el célebre payaso suizo Adrien Wettach, conocido como Grock, esta mansión es una auténtica obra de arte excéntrica. Entre estilos liberty, barrocos y orientales, cada rincón cuenta la personalidad visionaria de su creador. El parque de 7.000 m² es un laberinto de simbolismos: fuentes, esferas, relojes de sol y un estanque elíptico. En el interior, el Museo del Payaso ofrece un recorrido interactivo entre salas de música, espejos deformantes y objetos originales. No te pierdas la terraza panorámica con vistas a la ciudad. Abierto de lunes a domingo (cerrado martes y jueves), la entrada cuesta 5,50 €. Una experiencia que mezcla arte, historia y un toque de magia, perfecta para empezar el día en Imperia.

No te lo pierdas si…

Quien visita Villa Grock es un viajero curioso, que ama el arte fuera de lo común y no teme dejarse sorprender por un payaso que convirtió su casa en una obra maestra.

Villa Grock

Etapa n.º 2

Museo del Olivo, un viaje a la historia del aceite

Museo del OlivoDespués de la extravagante Villa Grock, es momento de sumergirse en otra historia, la del aceite de oliva. El Museo del Olivo Carlo Carli se encuentra en un edificio Liberty de 1931, a dos pasos del centro de Oneglia. Abierto en 1992, recoge la colección de Carlo Carli, fundador de la empresa homónima. Dieciocho salas que recorren seis mil años de civilización del olivo, desde Oriente Próximo hasta el Mediterráneo. Se parte de un fósil de olivo de 12 millones de años, luego ánforas griegas y romanas, lámparas de aceite, ungüentarios. ¿La pieza estrella? La reconstrucción de una bodega de nave romana cargada de ánforas y un molino de tracción animal. El jardín es un museo al aire libre: olivos milenarios, prensas antiguas y tinajas. En 1993 ganó una mención especial al premio Museo del Año. Horarios de martes a sábado, 10-13 y 15-18; domingo y lunes cerrado. Entrada 5 euros, reducida 2,50. Una parada imperdible para entender el alma de esta tierra.

No te lo pierdas si…

Quien llega aquí es un curioso de las tradiciones mediterráneas, un apasionado de la historia que no se conforma con la simple cata: quiere entender las raíces profundas de cada gota de aceite.

Museo del Olivo

Etapa n.º 3

Torre de Prarola

Torre de PrarolaDeja atrás los aromas y sabores del museo del aceite, es momento de sumergirte en el pasado más turbulento de Imperia. La Torre de Prarola se alza solitaria sobre un acantilado a orillas del mar, a pocos kilómetros de Porto Maurizio. Construida entre 1562 y 1564 por la República de Génova, esta torre circular de unos 8 metros de altura servía como baluarte contra las incursiones de los corsarios sarracenos y berberiscos. ¿El único acceso? Una trampilla en la cima, alcanzable mediante púas de hierro clavadas en la roca. En su interior, hueco y vacío, hoy lamentablemente marcado por la basura. Pero el ambiente es único: la torre, aún en buen estado tras las restauraciones de 1978-79 y 2021, es un mirador impresionante, fácilmente accesible a pie o en bicicleta desde el carril bici que va de Imperia a San Lorenzo al Mare. Aquí no se entra, sino que uno se detiene a mirar, imaginando a los soldados de guardia que escrutaban el horizonte. Un salto a la historia, entre el rumor de las olas.

No te lo pierdas si…

Quien llega hasta aquí es un amante de las historias de mar y piratas, alguien que no se detiene en las apariencias sino que busca las huellas que el tiempo ha dejado en la costa.

Torre de Prarola

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