Las Cuevas de Castellana ofrecen un espectacular viaje al corazón de la tierra, entre estalactitas, estalagmitas y cañones subterráneos. Descubre el recorrido largo de 3 km que lleva a la Cueva Blanca, admirando formaciones únicas como la Calza y la Torre de Pisa. Ideal para familias y amantes de la naturaleza, con temperaturas frescas todo el año.
– Recorrido corto 1 km (50 min) o largo 3 km (2 horas)
– Temperatura constante 18°C, humedad superior al 90%
– Museo Espeleológico y Observatorio Astronómico Sirio
– Visitas guiadas en italiano, inglés, francés y alemán
Bienvenidos al mundo subterráneo de las Grutas de Castellana
Bajas los primeros escalones de la Grave, la humedad te envuelve y enseguida comprendes que estás en otro mundo. Las Grutas de Castellana son un laberinto de cuevas, cañones y concreciones que se extiende por 3 km a 70 metros de profundidad. La primera sala, la Grave, es un panteón natural de 50 metros de ancho y 60 de profundidad: una abertura que ha existido siempre. Pero es al final del recorrido donde llega el giro inesperado: la Gruta Blanca, con sus paredes de alabastro cándido que brillan como la nieve. Aquí el tiempo parece detenerse. La temperatura es constante alrededor de los 16°C, la humedad roza el 90%. Un lugar que te deja boquiabierto, incluso si no eres un amante de las cuevas.
Bienvenidos al mundo subterráneo de las Grutas de Castellana
Bajas los primeros escalones de la Grave, la humedad te envuelve y enseguida comprendes que estás en otro mundo. Las Grutas de Castellana son un laberinto de cuevas, cañones y concreciones que se extiende por 3 km a 70 metros de profundidad. La primera sala, la Grave, es un panteón natural de 50 metros de ancho y 60 de profundidad: una abertura que ha existido siempre. Pero es al final del recorrido donde llega el giro inesperado: la Gruta Blanca, con sus paredes de alabastro cándido que brillan como la nieve. Aquí el tiempo parece detenerse. La temperatura es constante alrededor de los 16°C, la humedad roza el 90%. Un lugar que te deja boquiabierto, incluso si no eres un amante de las cuevas.
El descubrimiento y la historia
Hasta 1938 nadie sabía lo que se escondía bajo Castellana. Fue Franco Anelli, espeleólogo, quien exploró el sistema el 23 de enero de ese año. Dos años después descubrió la Grotta Bianca, que el Presidente Luigi Einaudi definió como “la más bella del mundo” en 1952. Desde entonces, las cuevas se han abierto al público y han atraído a millones de visitantes. En el año 2000 se inauguró el Museo Espeleológico que lleva su nombre. Estos son los momentos clave:
El descubrimiento y la historia
Hasta 1938 nadie sabía lo que se escondía bajo Castellana. Fue Franco Anelli, espeleólogo, quien exploró el sistema el 23 de enero de ese año. Dos años después descubrió la Grotta Bianca, que el Presidente Luigi Einaudi definió como “la más bella del mundo” en 1952. Desde entonces, las cuevas se han abierto al público y han atraído a millones de visitantes. En el año 2000 se inauguró el Museo Espeleológico que lleva su nombre. Estos son los momentos clave:
Un viaje entre estalactitas y cañones
El recorrido parte desde La Grave y serpentea a través de salas con nombres fantásticos: la Gruta Negra (con el extraño hongo negro Scolecobasidium anellii), el Cavernón de los Monumentos, la Cueva de la Lechuza. Luego se pasa al Corredor del Desierto, un verdadero cañón subterráneo de colores rojizos. Se llega a la Torre de Pisa, una estalagmita torcida, y finalmente a la Gruta Blanca, con estalactitas excéntricas y “lonjas de panceta” de alabastro. Puedes elegir el recorrido corto (1 km, 50 min) o el largo (3 km, 2 horas). Ambos son guiados y aptos para todos, pero lleva zapatos cómodos porque el suelo es resbaladizo.
Un viaje entre estalactitas y cañones
El recorrido parte desde La Grave y serpentea a través de salas con nombres fantásticos: la Gruta Negra (con el extraño hongo negro Scolecobasidium anellii), el Cavernón de los Monumentos, la Cueva de la Lechuza. Luego se pasa al Corredor del Desierto, un verdadero cañón subterráneo de colores rojizos. Se llega a la Torre de Pisa, una estalagmita torcida, y finalmente a la Gruta Blanca, con estalactitas excéntricas y “lonjas de panceta” de alabastro. Puedes elegir el recorrido corto (1 km, 50 min) o el largo (3 km, 2 horas). Ambos son guiados y aptos para todos, pero lleva zapatos cómodos porque el suelo es resbaladizo.
La vida oculta en las cuevas
No solo rocas: las Cuevas de Castellana albergan una fauna sorprendente. Hay 5 especies de murciélagos (como Miniopterus schreibersii y Rhinolophus ferrumequinum) e insectos rarísimos como el coleóptero ciego Italodytes stammeri o el pseudoescorpión Hadoblothrus gigas. La Cueva Negra debe su color a un hongo microscópico. Aunque no verás animales durante la visita turística (son tímidos), saber que existen añade fascinación. El ambiente es extremo: oscuridad total, humedad altísima, temperatura estable. Un ecosistema único que sobrevive desde milenios.
La vida oculta en las cuevas
No solo rocas: las Cuevas de Castellana albergan una fauna sorprendente. Hay 5 especies de murciélagos (como Miniopterus schreibersii y Rhinolophus ferrumequinum) e insectos rarísimos como el coleóptero ciego Italodytes stammeri o el pseudoescorpión Hadoblothrus gigas. La Cueva Negra debe su color a un hongo microscópico. Aunque no verás animales durante la visita turística (son tímidos), saber que existen añade fascinación. El ambiente es extremo: oscuridad total, humedad altísima, temperatura estable. Un ecosistema único que sobrevive desde milenios.
Tres razones para no perdértelas
1. La Cueva Blanca: considerada la más bonita del mundo por su alabastro cándido, es una experiencia que no olvidarás. 2. Recorrido apto para todos: no necesitas ser espeleólogo; guías expertos te acompañan por senderos equipados, con ascensores para subir. Los niños son bienvenidos (gratis menores de 6 años, descuento de 6 a 14). 3. Fresco en verano: con los 16°C interiores, es el refugio perfecto cuando fuera el sol pega fuerte. Recomiendo reservar online para evitar colas.
Tres razones para no perdértelas
1. La Cueva Blanca: considerada la más bonita del mundo por su alabastro cándido, es una experiencia que no olvidarás. 2. Recorrido apto para todos: no necesitas ser espeleólogo; guías expertos te acompañan por senderos equipados, con ascensores para subir. Los niños son bienvenidos (gratis menores de 6 años, descuento de 6 a 14). 3. Fresco en verano: con los 16°C interiores, es el refugio perfecto cuando fuera el sol pega fuerte. Recomiendo reservar online para evitar colas.
El mejor momento para visitarlas
Las cuevas están abiertas todo el año (de martes a domingo, cerrado lunes, Navidad y Año Nuevo). ¿El momento más impresionante? Muy temprano por la mañana, cuando los grupos aún son pocos y puedes disfrutar del silencio casi religioso de las cuevas. Si puedes, elige la primavera o el otoño: el clima exterior es templado y puedes combinar la visita con un paseo por los alrededores. En verano, el frescor de las cuevas es un regalo, pero espera más gente. Ojo con los horarios: la última entrada suele ser a las 16:00, pero verifica en el sitio web.
El mejor momento para visitarlas
Las cuevas están abiertas todo el año (de martes a domingo, cerrado lunes, Navidad y Año Nuevo). ¿El momento más impresionante? Muy temprano por la mañana, cuando los grupos aún son pocos y puedes disfrutar del silencio casi religioso de las cuevas. Si puedes, elige la primavera o el otoño: el clima exterior es templado y puedes combinar la visita con un paseo por los alrededores. En verano, el frescor de las cuevas es un regalo, pero espera más gente. Ojo con los horarios: la última entrada suele ser a las 16:00, pero verifica en el sitio web.
Qué hacer después de la visita
A pocos pasos de la entrada se encuentra el Museo Espeleológico Franco Anelli, con talleres educativos y un observatorio astronómico (el Observatorio Sirio) que organiza visitas nocturnas en verano: una manera de mirar las estrellas después de haber estado bajo tierra. Si tienes tiempo, visita el centro de Castellana Grotte, con sus trulli y la cocina apulense: prueba las orecchiette o la focaccia baresa. ¿Otra idea? El Parque de las Grutas ofrece senderos naturales para completar el día.
Qué hacer después de la visita
A pocos pasos de la entrada se encuentra el Museo Espeleológico Franco Anelli, con talleres educativos y un observatorio astronómico (el Observatorio Sirio) que organiza visitas nocturnas en verano: una manera de mirar las estrellas después de haber estado bajo tierra. Si tienes tiempo, visita el centro de Castellana Grotte, con sus trulli y la cocina apulense: prueba las orecchiette o la focaccia baresa. ¿Otra idea? El Parque de las Grutas ofrece senderos naturales para completar el día.